Destinos imperdibles: Icalma

Casi en la frontera con Argentina, escondido entre montañas, existe un pequeño y apacible poblado, único en nuestro país. Un lugar prodigioso y fértil, donde la ñuque mapu se manifiesta por medio de ríos, lagos, y milenarios bosques, y que es celosamente protegido por el pueblo pehuenche. Te invito a descubrir Icalma, uno de los destinos más asombrosos de la región de la Araucanía.

Sobre Icalma


Icalma, que en mapudungún quiere decir “espejo de agua”, es una pequeña localidad cordillerana, situada al suroeste de la comuna de Lonquimay, en la región de la Araucanía. Tiene una población aproximada de 1.000 habitantes, en su mayoría familias de origen pehuenche.

El pueblo se encuentra a orillas del Lago Icalma y a menos de 20 kilómetros del complejo fronterizo que conecta Chile con Argentina.

Las principales actividades económicas de este pequeño poblado son el comercio, asociado a su condición de localidad fronteriza, el turismo y la recolección y venta del piñón, el fruto de la araucaria.

¿Cómo es Icalma?

 

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Silencioso y apacible, visitar Icalma es la mejor oportunidad de conectarte con la naturaleza en su estado más puro. La gran belleza escénica de sus paisajes, conformado por ríos, montañas, lagos y milenarios bosques de araucarias, hacen de éste un destino único de la región de la Araucanía y que difícilmente encontrarás en otras zonas del país.

Independiente de la estación en que lo visites, Icalma siempre tiene algo diferente que ofrecer. Navegar en las prístinas aguas de su lago, refrescarte en sus cascadas, perderte en el espesor de sus bosques milenarios o conocer parte de la cultura ancestral del pueblo pehuenche, son sólo algunas de las alternativas que tienes a mano para hacer de tu visita una experiencia inolvidable.

Atractivos de Icalma

 

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La laguna Icalma es atractivo natural más visitado por los turistas. Con una superficie de casi 10 km2, gran parte de su ribera cuenta con playas de arenas grises y textura fina. En un entorno exuberante, con bosques de araucarias y taguas, es panorama obligado para los días de verano, estación en la que los termómetros suelen alcanzar los 25°C. Además de nadar, sus aguas son ideales para navegar en kayak y practicar pesca deportiva.

La Reserva Nacional China Muerta es otro imperdible de la zona. Sus 128 km2 de superficie albergan milenarios bosques de araucarias y gigantescos cipreses de cordillera y es hábitat de una rica fauna silvestre, conformada por pumas, zorros, cóndores y torcazas, entre otras especies. Si te animas a visitarla, te recomiendo recorrer los senderos de Piedra Santa, Tres Arroyos y El Raleo.

Es el bien natural más preciado de la zona. El Parque Nacional Conguillio, que en lengua mapuche significa “piñones de agua”, es un verdadero paraíso natural. Creado en 1950, sus más de 60.832 hectáreas albergan numerosas lagunas, ríos y saltos de agua. Con el imponente Volcán Llaima como telón de fondo, sus milenarios bosques de araucarias se elevan a gran altura y dominan el entorno. Recorrer sus senderos es un verdadero viaje al pasado. No por nada, la BBC lo denominó como uno de los últimos refugios en el mundo que aún preservan los paisajes donde alguna vez vivieron los dinosaurios. Si tienes la suerte de visitarlo, debes hacer el sendero que te lleva a la Sierra Neveda, un cordón montañoso que ofrece una panorámica completa de la zona, donde podrás apreciar el nacimiento del Río Blanco y la laguna Conguillio.

Otro imperdible es la popular Batea Mahuida. Se trata de un volcán extinto, situado a casi 2.000 msnm y que en su interior alberga una impresionante y azulosa laguna. Este peculiar atractivo natural comparte territorio con Argentina. Desde su cima, que puedes alcanzar luego de un trekking de aproximadamente dos horas, se obtienen las mejores panorámicas de la Cordillera de Los Andes.

Si te interesa conocer algo más de la cultura ancestral de nuestros pueblos originarios, durante el mes de marzo las comunidades pehuenche practican el “piñoneo”, actividad ancestral que consiste en la recolección y venta del piñón, el fruto sagrado de la araucaria.

Clima de Icalma


Icalma posee un clima de tundra, con bajas temperaturas durante gran parte de año. Durante los meses de verano, el promedio es de 15,1°C y en julio, el mes más frío, es de apenas 6°C. En esta época del año, las heladas son frecuentes y en las zonas más alta cae abundante nieve. Las precipitaciones pueden llegar hasta los 2.500 mm.

Recomendaciones


Icalma cuenta con buena infraestructura de alojamiento. En las orillas del lago puedes encontrar cabañas, casas particulares e incluso un lodge. Si lo visitas en verano, también tienes la opción de dormir al aire libre en uno de los tantos campings habilitados. Otra opción es quedarte en Melipeuco, que ofrece mayores alternativas y a buenos precios, y que se sitúa a menos de una hora de distancia.

Si visitas Icalma en invierno, no olvides llevar ropa adecuada para las bajas temperaturas, idealmente impermeable. Entre marzo y agosto, las lluvias y nevadas son intensas y frecuentes. En verano, en cambio, el calor se hace sentir tanto en el día como en la noche. Protégete del sol.

Al ser una ruta internacional, la carretera que une Icalma con Melipeuco se encuentra en excelente estado, lo que permite el tránsito de todo tipo de vehículos. Si vas en invierno, no olvides llevar cadenas para los neumáticos. Como ya te comenté, las nevadas son habituales. Conduce con precaución.

¿Dónde está Icalma?


Icalma forma parte de la comuna de Lonquimay y se sitúa 68 kilómetros al sur de esa ciudad, en el límite fronterizo con Argentina. De la Melipeuco la separan 42 kilómetros. La distancia entre Icalma y Temuco, la capital de la región de la Araucanía, es 134 kilómetros, que en tiempo de viaje se traduce a dos horas y 30 minutos.

¿Cómo llegar?


Desde Lonquimay, debes tomar la Ruta 181 a mano izquierda y seguir en dirección sureste hasta llegar a la localidad de Licura. Sigue por la R-95-S y avanza 30 kilómetros hacia suroeste. El tiempo de traslado de es aproximadamente una hora y 10 minutos.

Desde Melipeuco, debes tomar el camino internacional S-61 y avanzar 42 kilómetros en dirección este. El tiempo de viaje es de aproximadamente 50 minutos.

 

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Destinos imperdibles: Volcán Nevados de Sollipulli

¿Sabías que, en la zona andina de la región de la Araucanía, existe un volcán que en su gigantesco cráter alberga un glaciar de más de cuatro kilómetros de diámetro? Sí, tal como lo lees, un glaciar. Se trata del complejo volcánico Nevados de Sollipulli, un lugar increíble, situado a más de 2.000 msnm y que ofrece una de las panorámicas más impresionantes del sur de Chile. Te invito a descubrir este mágico y místico destino de la Reserva Nacional Hualalafquén.

Sobre el Volcán Nevados de Sollipulli


Tiempo atrás les conté algunas de mis experiencias con los volcanes. Enfrentarlos ha sido siempre un desafío distinto y una aventura imborrable. Como bien saben, en más de una oportunidad estuve a punto de tirar la esponja y rendirme ante el cansancio, pero si no lo hice fue porque al final el esfuerzo siempre tiene su merecida recompensa.

Ascender el Sollipulli en pleno invierno y caminar sobre su monumental glaciar de más de 15 km2 ha sido uno de los premios más generosos que he recibido. Este increíble atractivo natural se sitúa entre las comunas de Curarrehue y de Melipeuco y forma parte de un gran complejo volcánico, considerado uno de los más activos del mundo.

Sollipulli tiene el honor de ofrecer los vestigios de una de las explosiones volcánicas más grandes de la historia. Según estudios geológicos, las partículas de esta erupción, ocurrida hace más de siete siglos, sobrepasaron los 40km de altura, dando forma a su cráter, el más grande de Sudamérica.

¿Cómo es el Volcán Nevados de Sollipulli?


Ha sido descrito en numerosos reportajes como uno de los destinos impresionantes de Chile. Imponente y majestuoso, la belleza de Sollipulli, que en mapudungún quiere decir “cerro rojizo”, no sólo se limita al macizo principal, cubierto de una espesa nieve durante todo el año, sino también a su prístino entorno, conformado por grandes extensiones de bosques milenarios, gigantescos escoriales de lava, lagunas de color esmeralda, aguas termales e impresionantes panorámicas de los volcanes Llaima, Lonquimay, Copahue, y Lanín.

La base del volcán está cubierta de una tupida vegetación, conformada principalmente por bosques húmedos, que sirven de refugio para especies como el carpintero negro, el chucao y el aguilucho. En la zona superior del macizo es posible avistar algunos ejemplares de cóndores y caranchos.

Atractivos Volcán Sollipulli


Llegar hasta el cráter del volcán es una experiencia extenuante, pero con un final memorable. La travesía tiene una extensión de ocho kilómetros, que durante los meses de verano toma dos días de un intenso trekking. En invierno, el tiempo se dobla y exige el uso de equipamiento de alta montaña, como raquetas de nieve, esquíes randonnee, bastones y polainas.

Para los más intrépidos existe la posibilidad de cruzar íntegramente el glaciar. Esta travesía, que tiene una duración de tres de días, es de alta exigencia. Para completar el circuito tendrás que sortear largos tramos de piedras y cenizas volcánica, remontar el río Queipude y atravesar un campo de fumarolas. Una aventura, como debes imaginar, sencillamente alucinante.

Una forma un poco menos exigente de disfrutar de la belleza de la región es visitando el Parque Nacional Conguillio. Situado en la misma comuna de Melipeuco, esta reserva de poco más de 60.000 hectáreas te asombrará por sus lagunas multicolores y sus bosques de araucarias, entre otros atractivos.

La Reserva Nacional China Muerta es otro imperdible de la zona. Sus 128 km2 de superficie albergan milenarios bosques de araucarias y gigantescos cipreses de cordillera, y es hábitat de una rica fauna silvestre, conformada por pumas, zorros, cóndores y torcazas, entre otras especies. Si te animas a visitarla, te recomiendo recorrer los senderos de Piedra Santa, Tres Arroyos y El Raleo.

Clima Volcán Nevados de Sollipulli

 

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Melipeuco posee un clima de tundra, con bajas temperaturas durante gran parte de año. Durante los meses de verano, el promedio es de 15,1°C y en julio, el mes más frío, es de apenas 6°C. En esta época del año, las heladas son frecuentes y en las zonas más alta cae abundante nieve. Las precipitaciones pueden llegar hasta los 2.500 mm.

Recomendaciones


La belleza del complejo se mantiene a lo largo del año. Si bien es durante los meses de invierno cuando el volcán regala sus postales más impresionantes, visitarlo en verano es también una buena alternativa, sobre todo si no tienes demasiada experiencia en la montaña.

Si quieres asumir el reto de llegar hasta el cráter durante el invierno, te aconsejo contratar los servicios de un guía profesional, que cuente con experiencia y con equipamiento necesario para la alta montaña. En Melipeuco puedes encontrar agencias de turismo que ofrecen todos los servicios asociados a esta actividad.

A los pies del complejo existe un lodge (www.sollipulli.cl) que, además ofrecer servicio de alojamiento y restaurante, cuenta con vehículos adaptados para acercarte hasta el cráter.

En verano también requerirás de un guía. No olvides llevar protegerte del sol. Lleva provisiones y mucha agua.

¿Dónde está?


El complejo volcánico Nevados de Sollipulli se encuentra en la Cordillera de Los Andes, 25 kilómetros al este de la comuna de Melipeuco. De Temuco, capital de la región de La Araucanía, lo separan 98 kilómetros.

¿Cómo llegar?


Desde el Aeropuerto de Temuco, debes tomar la Ruta 5 y avanzar en dirección sur hasta llegar a Freire. Incorpórate a la Ruta 199 y avanza hacia el oriente. Toma la Ruta S-61 hasta llegar a la comuna de Melipeuco.

 

Destinos imperdibles: Reserva Nacional Malleco

¿Sabías que, en la zona cordillerana de la región de la Araucanía, se encuentra la primera área silvestre protegida de Latinoamérica? Un lugar majestuoso, con paisajes increíbles y que atesora el bosque de araucarias más importante de Chile. Acompáñame a descubrir la Reserva Nacional Malleco, un increíble tesoro del sur de nuestro país.

Sobre la Reserva Nacional Malleco


La Reserva Nacional Malleco, que en mapudungún quiere decir “agua gredosa”, se encuentra al interior de la comuna de Collipulli, en la zona andina conocida como Cordillera de Pemehue. Fundada en 1907, no sólo es la más antigua de Chile, sino que la novena a nivel mundial. Cuenta con una superficie de 16.625 hectáreas y limita al sur con el Parque Nacional Tolhuaca, que antiguamente formó parte de su territorio.

¿Cómo es la Reserva Nacional Malleco?


Este parque marca el comienzo de la zona de bosques templado lluvioso, que se extiende desde este punto hasta el límite sur de la región de Aysén. Allí, rodeadas de olivillos, lingues y cipreses de cordillera, entre otras especies, se encuentra la mayor cantidad de araucarias del país.

Si bien cada estación del año ofrece postales de gran belleza escénica, es durante la primavera cuando la reserva exhibe su mayor exuberancia. Numerosas especies de flores, entre las que destacan la botellita, el clavel, la medallita, el copihue y la orquídea, suelen teñir sus boscosos paisajes de llamativos colores, dando forma a un espectáculo natural difícil de describir en palabras.

En medio de este exuberante escenario natural, es posible encontrar una gran cantidad de especies de animales. Aves como el carpintero negro, la torcaza, el halcón peregrino, peuquito, concón, nuco, aguilucho de cola rojiza, pato cortacorrientes y cóndor, entre otras, conviven con mamíferos como el zorro culpeo, guiña, quique, pudú, zorro chilla, vizcacha de montaña, puma y coipo.

Atractivos de la Reserva Nacional Malleco

 

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Una de las principales atracciones de la reserva son las termas de Pemehue. Ubicadas a poco más de 700 msnm, sus aguas isotermales emergen en la ribera sur del río Renaico y, en promedio, alcanzan una temperatura de 37°C. Este recinto cuenta con área de picnic, camping y cabañas.

Para los amantes de la pesca con mosca, el río Renaico es uno de los mejores cauces en la región para practicar este deporte. Te recuerdo tener al día tu licencia.

Clima de la Reserva Nacional Malleco


El clima es templado lluvioso, caracterizado por escasez de períodos secos, que van de uno a dos meses en los años de sequía. La temperatura media anual es de 14 °C, y las lluvias son abundantes y regulares y fluctúan entre los 2.500 a 3.000 mm en el año, concentrándose desde mayo a noviembre. Se presentan bajas temperaturas invernales como consecuencia de la altura.

Recomendaciones


Si vas a visitar la reserva en invierno, te recomiendo llevar ropa abrigada, idealmente impermeable. Tus zapatos tienen que estar resistir agua y barro. Te sugiero también ir en vehículo con doble tracción.

Si tienes pensando ir en verano, procura protegerte del sol. Lleva agua, gafas, bloqueador y una visera. No olvides tener dinero en efectivo, ojalá sencillo, para cancelar el ingreso al parque.

Si quieres visitar las termas de Pemehue, te sugiero que te comuniques previamente con la administración. Por protocolo sanitario, el aforo permitido es menor que el habitual.

Ubicación

 

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La reserva se sitúa 75 kilómetros al oeste de Collipulli, en la provincia de Malleco. De Temuco, la capital de la región de la Araucanía, la separan 130 kilómetros.

¿Cómo llegar?


Desde Temuco, debes avanzar en dirección norte por la Ruta 5 hasta llegar a la comuna de Victoria. Cinco kilómetros más al norte de esa ciudad, toma la salida que conecta con la R-577. Avanza hacia nororiente hasta llegar al cruce con la R-571. Dobla a tu derecha y avanza hasta llegar al cruce con la R-551. Dobla a la izquierda y dirígete al noreste hasta llegar al acceso principal de la reserva.

 

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Destinos imperdibles: Caleta Queule

La exuberancia de su flora y fauna nativas; sus bellos y apacibles paisajes; y la calidez de sus habitantes, hacen de Queule uno de los destinos más sorprendentes de la costa de la Araucanía. Un lugar de ensueño, ideal para disfrutar unas merecidas vacaciones en un entorno puro y fabuloso. Acompáñame a descubrir esta pintoresca caleta, el secreto mejor guardado de la comuna de Toltén.

Sobre Caleta Queule

 

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Una publicación compartida por Agustin Romero (@agustinchef)

Queule, que en mapudungún quiere decir “árbol”, es un pueblo costero situado 28 kilómetros al suroeste de la ciudad de Toltén, la capital de la comuna que lleva su mismo nombre. Con poco más de tres mil habitantes, este lugar ha sido protagonista de dos de los más devastadores desastres naturales de la historia: los terremotos y tsunamis de 1960 y 2010.

Con todo, Queule ha sabido levantarse de sus escombros gracias al encomiable esfuerzo de gente y a la importancia que esta caleta tiene para el resto de la región. Gracias a su excelente ubicación geográfica –cuenta con acceso directo al Pacífico- y la gran cantidad de especies que atesoran sus aguas, es el principal abastecedor de pescados y mariscos de la Araucanía.

Pero Queule es mucho más que un importante polo productivo. De un tiempo a esta parte, la caleta se ha convertido en uno de los destinos turísticos más potentes de la región, siendo la gastronomía su mejor carta de presentación. También contribuye a su crecimiento la gran oferta de atractivos naturales, que ha permito a sus habitantes desarrollar diferentes emprendimientos, como birdwatching, kayakismo y trekking, entre otros.

¿Cómo es caleta Queule?

 

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Una publicación compartida por Anaisita ❤️ (@anai_sita_)

Es el destino ideal para quienes buscan tranquilidad y un contacto único con la naturaleza. Queule es un pueblito pequeño, cuyas casas se emplazan en los cerros aledaños a la caleta. Si bien el turismo ha hecho crecer a este lugar, su esencia rural se mantiene intacta.

En los alrededores de la caleta, la naturaleza, que manifiesta de forma exuberante y salvaje, pinta de colores los paisajes. Los bosques nativos dominan las zonas altas del pueblo y, en la costa, los humedales se extienden por varios kilómetros, dotando a este destino de una gran biodiversidad, principalmente de aves y especies propias de los ecosistemas marinos.

Queule es también sinónimo de gastronomía. En el pueblo abundan los restaurantes y picadas, que ofrecen platos de primer nivel, con productos frescos, recién extraídos del mar.

Atractivos de Caleta Queule

 

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Las playas de Queule son tranquilas y puras. Las más visitadas son cinco, cada una con su sello propio. Río Queule, que se sitúa frente al muelle y se caracteriza por sus aguas templadas y calmas. Los Pinos, situada a 12 kilómetros del pueblo, cercana a la desembocadura del río Toltén, ideal para la pesca deportiva.

Hacia el sur, más cerca de Queule, está la playa Agua de las Niñas, con aguas tibias, sin oleaje, a sólo cinco minutos en embarcación y a 40 caminando. También está la playa Ronca, otro lugar que destaca por su tranquilidad y su bello entorno.

Para quienes disfrutan de la fauna marina, uno de los imperdibles es la Lobería, sector ubicado en los roqueríos, hasta donde sólo se puede llegar en lancha, en un recorrido que dura una hora y 20 minutos.

Otro atractivo destacado son sus humedales que, como ya les comenté, se extienden a lo largo de varios kilómetros, y cuyas aguas son alimentadas por los ríos Tolten y los Boldos. Este circuito, que cuenta con paisajes únicos y de extraordinaria biodiversidad, es perfecto para hacer avistamiento de aves, muchas de las cuales son endémicas. Es más, allí se encuentra la Reserva Mundial del pato lile, un comorán de patas coloradas, que se encuentra gravemente amenazado.

Si de tradiciones se trata, la Fiesta Costumbrista de Queule es una de las más concurridas en la región de La Araucanía. Esta alegre y regada celebración se realiza en el mes de enero y se caracteriza por su variada oferta gastronómica, contundente y enjundiosa.

Clima de Caleta Queule

 

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El clima en Queule es templado oceánico lluvioso. La temperatura máxima en verano alcanza los 21°C, mientras que invierno la mínima de es 6°C. La temperatura promedio anual es de 12°C. Entre marzo y noviembre se producen las mayores precipitaciones, aunque, a diferencia de otras zonas de la región, estas no son tan intensas.

Recomendaciones

Queule es un destino al que le debes dar al menos un fin de semana. El pueblo cuenta con una variada oferta de alojamiento y a excelente precio. Te recomiendo reservar con tiempo tu estadía, sobre todo si quieres viajar durante los meses de verano.

Independiente de la época del año en que visites Queule, recuerda llevar ropa abrigada. Las noches son bastante frías y las precipitaciones, abundantes.

¿Dónde está Caleta Queule?

 

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Una publicación compartida por Pamela Gonzalez (@pamishgg)

Queule forma parte de la comuna de Toltén y se encuentra a 30 kilómetros de ese pueblo. De Temuco, la capital la región de la Araucanía, la separan 100 kilómetros.

¿Cómo llegar?

Desde la ciudad de Temuco, debes tomar la Ruta 5 y avanzar en dirección sur hasta llegar a Pitrufquén. Allí, avanza hacia el poniente por la S-60 hasta llegar a Nueva Toltén. Al salir de esa ciudad, incorpórate en la S-802 y avanza 31 kilómetros hasta llegar a Queule.

 

En primera persona: La Magia del Lago Budi

Es momento de abrir nuevamente mi bitácora para compartir con ustedes algunos pormenores de lo que fue mi segunda travesía en ese mágico territorio de la costa de la Araucanía, el famoso Lago Budi.

Como es costumbre en cada viaje, junto al equipo de Lugares que Hablan salimos de madrugada desde el aeropuerto de Santiago. Nuestro destino era Temuco, la capital de la Araucanía. Visitar esa región es siempre una experiencia alucinante. No me canso de repetirlo: cuando crees que ya lo has visto todo, Wallmapu siempre se las arregla para sorprenderte con algo nuevo.

Che Mamuil en el Lago Budi

La riqueza de su cosmovisión, sus hermosos paisajes, el estrecho vínculo de sus habitantes con la naturaleza y su sabiduría infinita de sus habitantes, hacen de éste uno de mis lugares favoritos en Chile.

Mi recorrido comenzó en Puerto Saavedra. En esta pequeña ciudad compartí a Hernán Marinao, un experimentado y talentoso tallador, quien a sus 41 años es considerado un “kimche” (sabio) por las comunidades lafkenche de la zona, gracias las vivencias y conocimientos espirituales que heredó de su familia, especialmente de su abuela, Francisca Leiculeo, una conocida yerbatera del Budi.

Don Hernán Marino en Puerto Saavedra

Hernán quería mostrarme cómo elaboraba los “ché mamuil” o tótems mapuches, las ancestrales esculturas antropomórficas de madera que, hasta antes de la llegada de los conquistadores, eran utilizadas por lafkenche en los ritos funerarios.

Por eso nuestro punto de encuentro fue la ribera sur del Río Imperial, desde donde comenzaríamos una caminata por la orilla hasta dar con el tronco que usaríamos como materia prima. Mientras avanzábamos, Hernán me explicó que esas figuras ayudaban al alma del difunto a llegar a su destino final, que era el encuentro con sus antepasados.

Che Mamuil en Construcción

No fue fácil dar con la madera para el trabajo que Hernán tenía en mente. Su plan era tallar una figura de aproximadamente dos metros de altura y el único tronco que divisamos estaba prácticamente sumergido en las aguas del Imperial. Estuvimos casi una hora intentando arrastrarlo hasta la orilla.  Finalmente, gracias a la fuerza de la camioneta pudimos cumplir con la faena.

Si bien la mayoría de sus trabajos los realiza con cincel, en el caso de este tótem el “kimche” usó una motosierra. La facilidad y precisión con la que Hernán daba forma al tronco me desconcertaron. Parecía como si la máquina y su brazo fueran una misma cosa. Sinceramente, nunca había visto algo así.

Vista cenital de un Kimche

Mientras tomábamos un descanso, Hernán me contó parte de su historia. Hasta los 12 años vivió junto a su abuela en una de las orillas del Budi. Su madre, como muchas de las mujeres de la zona, tuvo que migrar a la ciudad para ganarse la vida.

Al fallecer su kushe papai, Hernán se instaló en Puerto Saavedra, donde completó su educación media. Se matriculó en una universidad en Temuco y se radicó en esa ciudad, pero a los pocos meses entendió que su sabiduría estaba amenazada por un modelo de educación conservador e inflexible, que no promovía la diversidad étnica. Al año siguiente, me explicó, regresó a su querido lago y dedicó todas sus energías en estudiar la cosmovisión de su pueblo.

Pancho Saavedra en el Lago Budi

Luego de casi dos horas de minucioso trabajo, el “Ché mamuil” estuvo listo. No bien lo levantó, una extraña energía emanó de la escultura y se dispersó en el entorno. Hernán notó mi reacción, pero sólo me respondió con una sonrisa. Le pregunté cuál iba a ser el destino de la escultura. Me dijo que la iba a enclavar junto a la entrada de la casa que estaba construyendo en el lago.

Antes de despedirnos, Hernán me dijo que no podía irme del Budi sin conocer a María Huenchumpan, conocida en la zona como la “campeona de los camarones”.

Siguiendo la recomendación de Hernán, a la mañana siguiente nos internamos en los serpenteantes caminos del Budi para ir en busca de la señora María. Al llegar al sector de Collileufo, distinguimos la figura de una mujer que caminaba por una vega adyacente al lago sin despegar la vista del suelo.

De cuando en cuando, la veíamos agacharse y meter sus manos en el barro. Tenía que ser ella. Estacioné la camioneta a un lado de la ruta y caminamos a su encuentro. Al verme, la mujer me sonrió y se presentó:

-Yo soy María, la campeona de camarones –dijo con entusiasmo y, sin más preámbulos, nos invitó a acompañarla en la faena.

María me contó que nació en este mismo lugar en 1957. Fue la mayor de 10 hermanos y, como muchos de los habitantes de esta región, tuvo una infancia dura, marcada por la precariedad y la pobreza. De adulta, tuvo que realizar todo tipo de trabajo para mantener a sus dos hijas y brindarles un mejor futuro. Y los camarones cumplieron un rol fundamental para hacer realidad ese sueño.

Señora María en el Lago Budi

Los camarones de vega del Lago Budi son muy cotizados por los restaurantes de la zona. A diferencia de otros vecinos de la zona, que utilizan una herramienta conocida como el “bombín”, la “campeona” lo hace a la vieja usanza, es decir, con las manos.

Su destreza y velocidad la han convertido en un personaje legendario. Cuando se organizan competencias de extractores, María llega con la corona puesta. Es prácticamente imbatible. María me explicó que su técnica no era ningún secreto, sino que el resultado de toda una vida de trabajo. Aunque la paga no es muy alta ($1.500 la docena), es una fuente de ingresos regular durante los meses de invierno.

Pancho Saavedra y la señora María en el Lago Budi

A simple vista, esta extracción parece sencilla, pero en la práctica no es así. Durante toda la faena, apenas pude capturar un par de ejemplares.

Con el balde lleno, María nos invitó hasta su casa. Allí nos esperaba Paulina, una de sus hijas, cocinera de profesión, quien nos preparó un sabroso caldo de camarones para que recuperáramos fuerzas antes de seguir nuestro recorrido.

Con el estómago lleno y el corazón contento, nos trasladamos hasta Rompulli Huapi, otro sector enclavado en las orillas del lago. Allí me esperaba Carlos Díaz Nahuel, un amigo que conocí en mi primera visita y que en esa oportunidad me invitó a navegar las aguas del Budi montado en un wampo, la ancestral canoa de madera que durante siglos fue el principal medio de transporte de los antiguos lafkenche. Pues bien, en esta ocasión Carlos tenía preparado un desafío mayor: desafiar a los experimentados navegantes de su comunidad en una carrera de igual a igual, sin ventajas ni prebendas.

Antes trasladarnos al lago, Carlos me invitó a participar de la última etapa del proceso de construcción de un wampo, que consistía en impermeabilizar la canoa para asegurar su durabilidad en el tiempo. Para esto, Carlos debía que desprender la corteza del tronco y después verter sobre éste alrededor de 300 litros de agua hirviendo. De esta manera, me explicó, la sabia que salía de la madera sellaba la embarcación.

Carlos Díaz Nahuel

Con el wampo terminado, junto a Carlos y sus familiares nos trasladamos hasta el embarcadero. En el trayecto, mi amigo me comentó que, desde mi última visita, su emprendimiento había crecido sustantivamente y que, durante los meses de verano, cientos de turistas lo visitaban para conocer y navegar en estas canoas.

Antes de comenzar la carrera, Carlos decidió ser mi guía. Al frente teníamos a Nahuel, un eximio exponente de la disciplina, eximio navegante con décadas de experiencia en el cuerpo. Aunque en un comienzo mi rival tomó una considerable ventaja, poco a poco fuimos acercándonos.

Cuando estábamos a pocos metros de la orilla, mi compañero aceleró el ritmo y logramos cruzar la meta en primer lugar. Aunque eso, evidentemente, no tenía ninguna importancia. Para celebrar la actividad, la comunidad me entregó como trofeo una gigantesca tortilla de rescoldo que, como deben suponer, fue devorada por mí y el resto del equipo en cosa de segundos.

A la mañana siguiente, antes de retornar a Santiago, fuimos hasta Huilque, una caleta de cercana a la desembocadura del río Imperial. Junto a Iván Jara, conocido por todo Puerto Saavedra como “Pelao”, navegamos hasta la barra para encontrarnos con los pescadores artesanales, quienes me mostrarían una ancestral técnica para capturar la corvina.

Lago Budi de noche

Este sistema de pesca, me explicaron, consiste en desplegar una gigantesca red que, producto de la corriente, es arrastrada hacia el interior. Al alcanzar su tope, ésta se fija desde la embarcación con una guía y posteriormente se procede a arrastrarla desde la orilla.

Mientras desarrollábamos la faena, Iván me comentó que los pescadores de Puerto Saavedra tenían muchos inconvenientes para desarrollar su actividad.

Para adentrarse en el océano, la única forma era hacerlo a través de la barra de la desembocadura del Imperial. Durante los meses de invierno, las condiciones del mar cambiaban y hacían intransitable esa ruta. La única manera de resolver este problema era construyendo una barra artificial. Iván y sus compañeros llevaban décadas pidiendo ayuda a las autoridades, pero jamás habían sido escuchados.

Pescador Lago Budi

Regresamos a la orilla y desembarcamos. La siguiente maniobra consistía en mover la red y luego recogerla a puro pulso. Junto a Pelao y los otros pescadores, comenzamos a tirar de la cuerda. Estaba pesada. Por lo mismo pensé que la faena había sido provechosa. Sin embargo, cuando la red emergió del agua, ésta venía prácticamente vacía.

Aunque mis amigos intentaron disimular su frustración, era evidente que la escasez de recursos era preocupante. No se trataba simplemente de un mal día, me contaron, sino de una tendencia que cada vez se hacía más difícil revertir.

Pescadores del Lago Budi

Hablamos de la crisis de la pesca artesanal en Chile. Les expliqué que, independiente de la zona en que estuviera, todos los pescadores compartían el mismo sentimiento de incertidumbre.

A pesar de eso, Iván y sus compañeros me transmitieron tranquilidad. Aunque quisieran, jamás podrían dejar de ser pescadores. Más que un oficio, me explicaron, esto era una condición con la que se nacía. Y si hay algo que caracteriza a los hombres de mar es su fortaleza y buen espíritu.

Destinos imperdibles: Parque Nacional Conguillio

¿Sabías que, en la zona andina de la región de la Araucanía, se encuentra uno de los árboles más longevos de Chile, con más de 1.800 años de vida? La araucaria madre, como es conocida en esa zona, es sólo uno de los tantos atractivos que atesora el Parque Nacional Conguillio, un lugar que impacta por la belleza de sus paisajes y que te trasportará al pasado. Te invito a descubrirlo.

Sobre el Parque Nacional Conguillio

Sobre el Parque Nacional Conguillio
Sobre el Parque Nacional Conguillio

Está situado en la zona oriente de la región de La Araucanía, a los pies de la Cordillera de Los Andes. Administrativamente, forma parte de la comuna de Melipeuco y se encuentra 147 kilómetros al noreste de la ciudad de Temuco. Declarado Parque Nacional en 1987, posee una superficie de 60.832 hectáreas. Anualmente es visitado por más 100.000 turistas, lo que lo convierte en uno de los destinos más populares del país.

Cómo es el Parque Nacional Conguillio

Cómo es el Parque Nacional Conguillio
Cómo es el Parque Nacional Conguillio

Decir que esta reserva tiene la capacidad de transportarte al pasado, no es un mero capricho. En 2017, la cadena británica BBC utilizó sus increíbles paisajes como locación para filmar la afamada serie documental “Paseando con Dinosaurios”, lo que da cuenta de su riqueza patrimonial y biológica.

En este increíble lugar encontrarás milenarios bosques de araucarias, lagunas multicolores de origen volcánico, impresionantes escoriales de lava y, por supuesto, la imponente presencia del volcán Llaima, uno de los más activos del continente, visible desde todos los puntos del Parque.

Atractivos Parque Nacional Conguillio

Atractivos Parque Nacional Conguillio
Atractivos Parque Nacional Conguillio

La laguna Arcoíris es una de las atracciones principales del Parque. La belleza de este lugar radica en que sus aguas turquesas tienen la increíble capacidad de reflejar los colores de los bosques que la rodean, dando vida a un espectáculo visual único. Existe un sendero de un kilómetro de longitud, que rodea toda la laguna y que es accesible para todo tipo de personas.

La accidentada geografía del parque está directamente relacionada con el volcán Llaima y sus frecuentes erupciones, que han moldeado este territorio durante miles de años. Truful Truful, que en mapungun quiere decir “de salto en salto”, es una caudalosa cascada de 20 metros de altura, formada hace aproximadamente 14 mil años por la incontrarrestable fuerza del volcán, y que debes visitar sí o sí. Para acceder a este atractivo, existe un sendero de un kilómetro de extensión apto para todo tipo de público.

Otra ruta que debes recorrer es el sendero “Los Carpinteros”, un circuito de cinco kilómetros de extensión, que se interna en espesos bosques de araucarias, coigues y lengas y que concluye en la laguna Captrén.

Abrazar la “araucaria madre” es una experiencia extraordinaria, que demuestra lo pequeños que somos frente a la naturaleza. Este árbol, cuya altura supera los 50 metros, se encuentra en el corazón del parque y se accede luego de recorrer un sendero de un kilómetro desde el camino principal. Como no está señalado, debes consultar su ubicación exacta con un guardaparques, quien te dará las coordenadas precisas.

Imperdible, sobre todo para quienes gozan de los desafíos exigentes, es ascender hasta la cima del Llaima. Se trata de una excursión de 10 horas, de alta intensidad, que tiene como premio una panorámica deslumbrante de los valles, lagos y volcanes, que hacen de esta región una de las más hermosas del sur de nuestro país.

Clima del Parque Nacional Conguillio

Clima del Parque Nacional Conguillio
Clima del Parque Nacional Conguillio

Conguillio posee un clima de tundra, con bajas temperaturas durante gran parte de año. Durante los meses de verano, el promedio es de 15,1°C y en julio, el mes más frío, es de apenas 6°C. En esta época del año, las heladas son frecuentes y en las zonas más alta cae abundante nieve.

Recomendaciones

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Conguillio es un destino que puedes visitar cualquier mes del año. Si vas en invierno, procura llevar ropa acorde a las bajas temperaturas. Si vas a ascender al volcán en esa época, debes llevar equipamiento profesional.

Conguillio posee una zona de camping para los turistas, aunque es limitado. Melipeuco cuenta con buena infraestructura de alojamiento y a precios accesibles. En ambos casos, recuerda reservar con antelación tu estadía.

¿Dónde está el Parque Nacional Conguillio?

¿Dónde está el Parque Nacional Conguillio?
¿Dónde está el Parque Nacional Conguillio?

El Parque Nacional Conguillio está situado en la comuna de Melipeuco, en la región de La Araucanía, 148 km al noreste de Temuco.

¿Cómo llegar?

¿Cómo llegar?
¿Cómo llegar?

Desde el Aeropuerto de Temuco, debes tomar la Ruta 5 y avanzar en dirección sur hasta llegar a Freire. Incorpórate a la Ruta 199 y avanza hacia el oriente. Toma la Ruta S-61 hasta llegar a la comuna de Melipeuco. Sigue por esa ruta durante tres kilómetros y, en la intersección con el camino internacional, toma mano izquierda y avanza por R-925-S.

Cicloturismo “El Pewén”: Un emprendimiento familiar de la Araucanía

Un parador turístico, construido con madera nativa extraída desde el caudaloso río Trancura y ubicado pocos metros de la Plaza de Armas, es el lugar donde Richard Pacheco recibe a los turistas que buscan descubrir la precordillerana comuna de Curarrehue sobre dos ruedas.

Cicloturismo “El Pewén” es un emprendimiento familiar impulsado por Richard y Consuelo Morales, dos vecinos de esta hermosa localidad de la región de La Araucanía, quienes desde hace algunos años trabajan incansablemente para mostrar, desde una innovadora propuesta, los atractivos naturales más importantes de esta comuna precordillerana.

Conscientes de los extraordinarios paisajes que atesora Curarrehue, la pareja ha diseñado siete circuitos para adentrarse en la Araucanía más pura y salvaje. El más requerido es el “Trankura”, una travesía de cinco kilómetros y de aproximadamente tres horas de duración, donde el turista se sumerge por rutas ancestrales que atraviesan bosques, ríos y cuyo destino final es “Kopui-Pulli”, un enorme salto de agua rodeado de exuberante vegetación.

Para los más avezados, “El Pewén” ofrece recorridos más largos, de cinco o seis horas de duración, hacia otros atractivos naturales. Las rutas hacia el Lago “El León” y “Añihuarraqui”, desde donde se tiene una panorámica privilegiada de los volcanes de la región, son dos imperdibles si la bicicleta es lo tuyo.

  • Dirección: Avenida O’Higgins 637, Curarrehue, región de La Araucanía
  • Contacto: +569 61874399
  • Mail: richardpachecop@gmail.com

Yo Recomiendo: Los Arrieros del Valle de Ránquil y los Baños de Coyuco

Una fuente termal que emerge de las entrañas de una monumental araucaria. Ese es el extraordinario desenlace de una travesía de más de cuatro horas por el silencioso y solitario Valle de Ránquil, un tesoro escondido de la comuna de Lonquimay, en plena Cordillera de Los Andes. Una cabalgata que se interna por quebradas, ríos y tupidos bosques nativos, siguiendo la ruta de las tradicionales veranadas de los arrieros de esta zona de la región de La Araucanía.

Gregorio Alegría, Edgardo Vergara y José Brevi son los responsables de este emprendimiento. Amigos desde la infancia, hace algún tiempo decidieron hacer frente a la precaria situación que desde hace varios años afecta a la ganadería local, diseñando rutas de gran atractivo visual para que los visitantes puedan descubrir una Araucanía distinta, con un sello propio. Una apuesta que sorprende por sus paisajes cordilleranos de gran belleza escénica, pero sobre todo por la calidez y hospitalidad de este grupo de colonos, cuyas anécdotas y vivencias son el complemento ideal para una cabalgata intensa y desafiante.

Tuve la oportunidad de visitar y compartir con este grupo de arrieros en dos ocasiones. Mi primera expedición, en 2017, fue en pleno invierno, ad portas de uno de los temporales de nieve más crudos de los últimos años. Aunque intentamos llegar hasta los míticos Baños de Coyuco, las condiciones del clima lo impidieron. La segunda visita fue febrero de 2018. Si bien el calor en la alta montaña no fue un escollo menor, el esfuerzo bien valió la pena. La belleza del lugar no da respiro. Bosques de araucarias, lagunas, cascadas e incluso la presencia de cóndores, que vuelan en círculo mientras avanzas por una gran quebrada, componen un paisaje de ensueño.

Antes de llegar a los famosos baños, nos adentramos en un valle pintado de intenso color verde, que es refugio de decenas de arrieros, que allí pasan los meses de verano custodiando su ganado. Conocer sus historias al fragor de un mate bien cargado, acompañado por cierto de una crujiente tortilla de rescoldo, es de esas experiencias que quedan grabadas en la memoria.

Inolvidable también fue encontrar, en medio de un bosque milenario, el pozón que rodea la araucaria más famosa de Ránquil. Sumergirse en sus aguas, cuyas temperaturas oscilan entre los 35 y 40°, y sentir cómo el cuerpo recupera su vigor, es el final perfecto de una épica aventura en la alta cordillera.

Ubicación: Los Baños de Coyuco se encuentran en el sector del Valle de Ránquil, 45 kilómetros al norte de la comuna de Lonquimay, en la región de La Araucanía.

Contacto: Gregorio Alegría, +56 940615737 – +56 984656178

Yo Recomiendo: Centro Invernal Los Arenales

A los pies del imponente volcán Lonquimay, casi en la frontera con Argentina, se encuentra el único centro invernal de Chile administrado por comunidades indígenas. Los Arenales es un refugio de montaña situado en un sector conocido popularmente como la Cuesta Las Raíces. Escondido entre milenarios bosques de araucarias, este lugar es un verdadero tesoro de la región de La Araucanía.

Los Arenales, que se encuentra a escasos ocho kilómetros del pueblo de Lonquimay, cuenta con seis pistas en una superficie total de 500 hectáreas. Allí, el visitante no sólo tiene la oportunidad de practicar deportes como sky, trekking de nieve y snowboard. Los paisajes que rodean sus instalaciones son un atractivo en sí mismos y no es extraño que, mientras lo recorras, te encuentres con zorros, libres y conejos, que deambulan con total desfachatez.

Tuve la oportunidad de visitar este centro lugar en dos oportunidades. Mi primera incursión fue en julio de 2017, en medio de un temporal de nieve que nos obligó a buscar refugio en su cafetería. Al fragor de una exquisita sopa de piñones, que nos devolvió el alma al cuerpo, Sergio Porma me contó que ocho familias de la comunidad pehuenche Bernardo Ñanco se turnar para administrar el recinto. Allí, los artesanos locales tienen un espacio para exhibir sus trabajos; y quienes se dedican a la gastronomía, a deleitar con sus preparaciones tradicionales a los cientos de visitantes que todos los años llegan desde diferentes puntos de la región.

El principal objetivo de Arenales, resumió, es ser una alternativa al alcance de cualquier persona, especialmente para los habitantes de Lonquimay, quienes no cuentan con recursos para disfrutar de este tipo de actividades. Por eso, su acceso es liberado y sólo cobran por el arriendo de equipos. Durante las vacaciones de invierno, este lugar también dispone guías que imparten clases gratuitas a las niñas y niños de la comuna.

Mi segunda visita fue en el verano de 2018. Aunque el paisaje contrastaba radicalmente con el del invierno, el lugar mantenía intacta su belleza. Junto a la familia Meliñir, otra de las que administra el recinto, nos adentramos en los bosques de araucarias y caminamos hasta llegar a “Pata Choike”, un mirador que ofrece una panorámica completa de todos los volcanes que hay en la región.

El Centro Invernal Los Arenales es un recinto de primer nivel, con una doble misión digna de destacar: promover la cosmovisión mapuche y entregar a las familias de escasos recursos el derecho a vivir momentos de entretención y esparcimiento en un entorno único.

Alfareras de Piutril

En Santa Ema, una apartada localidad rural de la comuna de Collipulli, existe un grupo de 14 mujeres mapuche conocidas como las “Alfareras de Piutril”, quienes convierten la greda en hermosas piezas ornamentales como fuentes, platos y vasijas.

Compartir en con ellas fue una verdadera lección de esfuerzo y perseverancia. La comunidad, me explicaron, nació de la necesidad de satisfacer el deseo de independencia y autonomía.

Cansadas del machismo tan propio del mundo rural, este oficio las ha liberado de la rutina agobiante e incluso les ha permitido entregar sustento económico a sus familias.

“Meter las manos al barro”, como ellas mismas afirman, les ha dado un verdadero sentido a sus vidas.

Aunque sus diseños son sencillos, la belleza de su trabajo radica precisamente en esa simpleza, que rescata las tradiciones y cosmovisión del pueblo mapuche. Además de las cerámicas ya mencionadas, las alfareras también elaboran jarras con formas de animales, como gallinas, perros, caballos, cerdos y patos.

El increíble trabajo de las Alfareras de Piutril
El increíble trabajo de las Alfareras de Piutril

La materia prima con la que crean sus cerámicas la obtienen de una veta que se ubica a los pies del Salto Chancagua, una impresionante caída de agua de más de 50 metros. Para llegar a ese lugar, deben descender una empinada y resbaladiza quebrada, valiéndose de improvisadas cuerdas. Una faena muy riesgosa, pero que realizan con alegría y entusiasmo.

El día que las conocí, las alfareras de Piutril ultimaban los detalles para inaugurar una ruca que ellas mismas construyeron, siguiendo la técnica ancestral heredada de sus antepasados.

Un trabajo comunitario que da cuenta del esfuerzo y el compromiso de estas aguerridas artesanas, trabajadoras incansables que han sabido correr los límites más allá de imaginado para poner en el mapa a esta pequeña localidad de la región de La Araucanía.

Ubicación: Para llegar al Salto Chancagua se avanza 12 km. desde el cruce Mininco de la Ruta 5 Sur hasta el cruce Huapitrio y luego 4 km. hacia el sur, pasando por las casas de Chancagua, a tan solo 30 km. de Collupulli. A la ruca de las alfareras donde venden sus productos se llega por la ruta 5 (R 23)  hasta la localidad de Santa Ema, en la comuna de Cautín.

Contacto: Lucía Maldonado, presidenta de las alfareras de Piutril – +5698355150