Emprendedoras chilenas: Teresa Nilo, alguera de Caleta La Reina

La región de Atacama es una zona reconocida a nivel nacional por la recolección del huiro, un tipo de macro alga que es utilizada como materia prima para la elaboración de cosméticos y medicamentos, entre otros productos. En Caleta La Reina, una localidad costera de la comuna de Freirina, hay alrededor de 10 familias que viven de este recurso natural, que se exporta principalmente a Asia y Europa y que les ha permitido proveer a sus hijos y nietos de un mejor pasar.

Teresa Nilo fue una de las primeras personas en habitar a este hermoso lugar. Llegó en 1988 junto a su marido y sus pequeños hijos sin más recursos que la esperanza de forjarse un mejor futuro. Su primer hogar fue un improvisado ruco hecho de palos y cajas de cartón. Por aquel tiempo, su principal fuente de ingresos provenía de la pesca. De algas, recuerda Teresa, no sabía nada y pasarían muchos años antes de descubrir su potencial.

Pero, cuando eso ocurrió, la vida de Teresa y su familia dio un radical giro. Atraídos por esta especie de “fiebre”, La Reina se fue poblando paulatinamente hasta convertirse en lo que es hoy: una caleta de gente esforzada y trabajadora. Si bien es un lugar precario, sus habitantes están empeñados en mejorarlo y darle la dignidad que merece.

Una de las virtudes de La Reina, explica Teresa, es que sus aguas tiran a la playa tres tipos de huiro: el flotador, el negro y el palo. Como su explotación está prohibida por ley, los recolectores concentran su trabajo entre marzo y noviembre, época de mayor abundancia.

Si bien las restricciones impuestas por la autoridad fue un duro golpe para los recolectores, Teresa reconoce que esta medida finalmente los favoreció, pues el huiro ha mejorado tanto en calidad como cantidad, lo que les permite trabajar con la tranquilidad de que su fuente de ingresos no corre peligro.

Teresa es una mujer fuerte y luchadora, que debió sacar adelante a su familia luego de la inesperada partida de su marido. A pesar de sus 62 años, la recolectora sigue manteniendo la misma fuerza y el mismo temple para asegurar su sustento. No es fácil sacar el huiro de entre las rocas donde las olas revientan con una fuerza que intimida. Tampoco lo es descender varios metros por una quebrada hasta llegar a la zona de trabajo y luego regresar por el mismo sendero con varios kilos de huiro en la espalda. Y para qué vamos hablar de su venta y distribución, instancias en las que debe negociar, casi siempre en una posición de desventaja.

A pesar de todo, los Nilo son una familia que contagia optimismo gracias a su infatigable alegría. De ellos aprendí que el trabajo en equipo es el mejor método para cumplir objetivos y alcanzar metas; y que es posible salir adelante respetando el entorno en el que viven.

Mi reconocimiento para los Nilo y todos los habitantes de caleta La Reina.

Ubicación: Comuna de Freirina, Región de Atacama

Contacto:  +56931751545

 

 

 

 

 

 

Emprendedores chilenas: Maribel Tureuna, artesana de Chaitén

El impacto ambiental que provoca la industria salmonera en el sur de Chile no es un misterio para nadie. Bien lo saben los escasos habitantes de Loyola, una localidad costera de la comuna de Chaitén, ubicada en uno de los sectores más apartados de la región de Los Lagos. Basta caminar sólo algunos metros por su solitaria playa para encontrar una gran cantidad de desperdicios, principalmente plástico, que provienen precisamente de esos cultivos.

Maribel Tureuna es una vecina de ese pequeño caserío. Toda su vida la ha pasado en ese lugar y ha sido testigo -y víctima- del progresivo deterioro que ha experimentado su entorno debido a las malas prácticas de esa industria.

Al igual que su madre, Maribel se gana la vida como artesana. De ella heredó su habilidad para tejer y elaborar cestería en boqui y otras fibras naturales de la zona. Un día, mientras tejían concentradas, nació la idea de reutilizar los desechos de las salmoneras, principalmente las sogas, como materia prima para confeccionar canastos, maceteros e individuales, entre otros productos.

Desde entonces, cada cierto tiempo, Maribel y su madre suelen bajar a la playa para recolectar la basura que, luego de un largo proceso, terminará convertida en hermosas piezas de artesanía.

A pesar de su tosco aspecto, la pita es un material noble, explica Maribel. Su flexibilidad es uno de sus principales atributos. Pero, para alcanzar ese estado, primero se deben separar las fibras y luego permanecer durante algunas horas dentro de una olla con agua hirviendo. Después de secarse en forma natural, lo que alguna vez fue una soga ya está listo para ser tejido por las expertas manos de esta artista, que también es compositora e intérprete.

El día que la visité, Maribel me llevó a la playa para recolectar el plástico con el que más tarde fabricaríamos una cesta. Mientras recogíamos sogas, botellas y tubos, me contó que su gran sueño era tener un puesto donde exhibir sus artesanías a los pocos turistas que se aventuran a conocer este recóndito rincón de Chaitén. Aunque no era un proyecto sencillo, me aseguró que, más temprano que tarde, lo haría realidad. También me contó de lo difícil que es para ella y sus vecinos hacer patria en este apartado rincón de Chile. Esa misma tarde, nos reunimos con un grupo de niños que, para llegar a su escuela, debían caminar una hora entre la selva para llegar a la escuela. La experiencia fue realmente estremecedora.

Maribel es una artista silenciosa que, a pesar de las dificultades, ha logrado salir adelante con esfuerzo y talento. Mi reconocimiento para ella.

Ubicación: Loyola, Chaitén, región de Los Lagos.

Emprendedoras chilenas: Recolectoras de Piedra Cruz de Laraquete

En Laraquete, una apartada localidad rural de la comuna de Arauco, al sur de Concepción, existe una misteriosa piedra, oculta en el lecho del río Cruces, que es utilizada como materia prima para la confección de artesanías de gran fineza, como relojes, anillos y collares. Pero la verdadera historia, al menos la que nos interesa en esta oportunidad, es la que ocurre muchos antes que el trabajo de joyería. Y sus protagonistas son un grupo de mujeres que, gracias a su esfuerzo, han mantenido con vida una tradición que va camino a su cuarta generación. Ellas son las recolectoras de Piedra Cruz.

La quiastolita o piedra cruz, como es popularmente conocida en esta zona del Biobío, es una gema de origen mineral que, además de su belleza, posee una característica que la hace única: una inclusión carbonosa de grafito que dibuja, con su pigmentación más oscura, una cruz celta en su centro. De ahí su nombre.

Las integrantes de la “Agrupación de Recolectoras de Piedra Cruz” dicen que su oficio, al menos en Laraquete, tiene un marcado acento feminista. ¿Saben por qué? Pues, porque desde su origen, hace ya más de un siglo, siempre ha estado a cargo de las mujeres. Aunque no hay una respuesta para explicar ese fenómeno, lo cierto es que este trabajo les ha permitido alcanzar independencia económica y, de esta manera, contribuir en el desarrollo de sus hijas e hijos, para quienes acceder a la educación superior ya no es utopía.

Recolectar estas coloridas gemas, explican las canteras, no es un trabajo sencillo. Detrás de cada piedra hay horas de intensa búsqueda, tolerando las bajas temperaturas del Cruces y la fatiga de estar la mayor parte del tiempo agachadas. Cuando el río viene cargado, casi siempre durante los meses de invierno, las aguas suelen enturbiarse, lo dificulta enormemente la faena. Pero eso no es impedimento para estas mujeres, quienes hace algún tiempo desarrollaron un ingenioso sistema de observación, similar al de una lupa, hecho con recipientes de plástico, con el que son capaces de penetrar la turbiedad hasta dar con el preciado mineral.

El día que las conocí, las mujeres de Laraquete me invitaron a participar de una jornada de extracción. La verdad es que, más allá de los chistes y las risas, el esfuerzo que debían hacer para dar con una sola piedra era enorme. Verlas ahí, descalzas, desafiando las bajas temperatura y con sus rostros alegres, a pesar de todo, me emocionó profundamente. A modo de anécdota, les cuento que intenté seguir su ritmo, pero el frío me mandó a la orilla a los pocos minutos. ¡Y eso que estaba con botas de agua!

Más tarde, mientras mi cuerpo recuperaba su temperatura al fragor de una exquisita sopa, las mujeres me que contaron que, gracias a su esfuerzo, habían podido cumplir muchos de sus sueños. Pero había uno que estaba pendiente: que la quiastolita que ellas extraían fuera reconocida con el sello de dominación de origen. Y tenía toda lógica. Pues, a excepción de una pequeña localidad de España, la Cruz sólo se encuentra en Laraquete.

Pocos meses después de mi visita, las mujeres de Laraquete recibieron la noticia que durante años habían esperado. Cuando me enteré, no pude sino emocionarme por ellas.

Compartir con las recolectoras de Laraquete ha sido una de las experiencias más significativas que he vivido en mis casi ocho años de viajes por Chile. La pasión por su oficio, las ganas de cambiar el rumbo de sus vidas y esa alegría inquebrantable, dejaron para siempre una huella imborrable en mi memoria.

Ubicación: Comuna de Arauco, Región del Biobío.

Contacto: +56988498274

 

 

Emprendedoras chilenas: Artesanas de Villa Ortega

En Villa Ortega, a poco más de 30 kilómetros de la ciudad de Coyhaique, existe un grupo de mujeres que desde hace de dos décadas trabaja la barba de viejo, una fibra vegetal que crece en los bosques nativos de la Patagonia, para diseñar y crear hermosas piezas ornamentales, que son distribuidas en diferentes regiones del país y que hoy son motivo de orgullo para toda su comunidad.

Hay quienes erróneamente creen que la artesanía es una actividad recreativa, un pasatiempo para ocupar el tiempo libre. Y la mejor prueba de esa interpretación miope son estas 15 mujeres quienes, frente a la necesidad de generar recursos propios para contribuir con el sustento familiar, decidieron organizarse y emprender un negocio que hoy les brinda independencia económica.

No fue fácil para las habitantes de Villa Ortega comenzar a dar forma a esta idea. Rita Cárdenas, una de las impulsoras de esta agrupación, cuenta que durante mucho tiempo golpearon sin éxito numerosas puertas en busca de apoyo para desarrollarse. “Podía ser artesanía o cualquier otra actividad. Lo que nosotras necesitábamos era hacer algo con nuestras vidas”, me contó Rita el día que la conocí.

Por si fuera poco, además de la indiferencia, tuvieron que soportar el malestar de sus maridos, a quienes no les hacía mucha gracia que “sus” mujeres salieran de casa y “descuidaran” sus quehaceres.

Un día, cuando el entusiasmo comenzaba a diluirse, una ONG internacional se acercó a Villa Ortega e invitó a las mujeres a participar de un taller de cestería en mimbre. Un reconocido artesano de Aysén compartió con ellas todos los secretos de esta ancestral técnica y, luego de algunos meses de trabajo, decidieron ir a una exposición en Coyhaique, donde exhibieron sus piezas. Pero la experiencia estuvo lejos de ser exitosa. Tanto así, que no pudieron vender ni un solo canasto.

Pero, lejos de echarse a morir, las mujeres de Villa Ortega decidieron seguir adelante. Leyendo una revista, descubrieron que en otros lugares del mundo la barba de viejo era una materia prima muy cotizada y que se utilizada para crear piezas ornamentales. Y si algo abunda en los bosques del sur de Chile, es esa fibra natural. Sin pensarlo mucho, las artesanas volcaron todas sus energías en aprender a dominar esta especie de musgo y luego hacer con él sus propios diseños.

Meses más tarde, las artesanas tuvieron su revancha. Regresaron a Coyhaique decididas a cambiar su suerte y demostrar todo su talento. Esta vez, la recepción fue completamente distinta. A tal punto que lograron vender todo lo que llevaron.

Han pasado 23 años desde entonces y hoy las mujeres de Villa Ortega son conocidas en toda la región por sus figuras de animales, duendes y brujas, entre otros diseños. Pero la pasión de estas artesanas no tiene límites. Conscientes de que su esfuerzo les dio la oportunidad de darle un giro a sus vidas, su mayor deseo es que esta técnica se convierta en una tradición que sobreviva en el tiempo. Por eso, durante el año desarrollan cursos en las escuelas de la zona y en verano imparten talleres a los mismos niños y niñas en medio de los milenarios bosques.

Las artesanas de Villa Ortega son un ejemplo de talento, ingenio y perseverancia. Su trabajo no sólo les ha permitido generar recursos propios y alcanzar un importante grado de independencia. Su esfuerzo es la mejor señal de que, cuando su aúnan voluntades, no existen barreras para cumplir los sueños.

Dirección: Villa Ortega, Coyhaique, región de Aysén

Más detalles: https://www.13.cl/programas/lugares-que-hablan/momentos/pancho-saavedra-hizo-figura-artesanal-con-barba-de-viejo/149845

Emprendedores: Jorge Godoy, productor de quesos artesanales

En la localidad rural de Quebrada Hondo, a 15 kilómetros de la comuna de La Higuera, vive Jorge Godoy, un reconocido criancero y productor de quesos artesanales de cabra. Un incansable emprendedor que ha dedicado gran parte de su vida a resguardar una tradición familiar con más de dos siglos de historia.

La relación de este criancero con el campo es de larga data. Nacido y criado en esta apartada localidad de la región de Coquimbo, toda su vida ha transcurrido entre animales, cerros y valles escondidos. Allí forjó una vinculación especial con las cabras, a quienes considera su más preciado tesoro. Sus padres le heredaron una técnica especial, que Jorge ha ido perfeccionando con el tiempo. Sus quesos de orégano, ají y pimentón son irresistibles y altamente cotizados en la zona. Y esto no sólo se debe a su sabor intenso y a su particular textura, sino también por su sellado, hecho con vino tinto.

¿Qué hace Jorge para que sus quesos sean únicos? El criancero no tiene inconvenientes en compartir su secreto. El proceso de elaboración es importante, pero lo fundamental, explica, está en la base de la pirámide: la calidad de la leche. Con una producción diaria de 120 litros, el productor se ha empecinado en llevar su materia prima a un nivel superior. Mientras la mayoría de los fabricantes importa los animales, con el fin de mejorar genéticamente la raza, él decidió tomar el camino más complejo: evitar la cruza consanguínea de sus cabras, una tarea que le toma tiempo y dedicación, pero que a la larga marca la diferencia con el resto de sus colegas.

El proceso para elaborar, explica Jorge, es largo y meticuloso. El primer paso consiste en cortar la leche. Después de cuajar y alcanzar un estado sólido, la masa debe permanecer durante 24 horas en un molde. Con su forma definitiva, el queso se seca y limpia, para luego pasar a la salda de maduración. El último paso consiste en el toque distintivo, el sellado al vino tinto. ¡Una delicia!

 

Gracias a su incansable dedicación, los productos de Jorge han traspasados las fronteras de su comuna. En ciudades como Santiago, Arica, Antofagasta, La Serena, Iquique y Quillota, entre otras, es posible encontrar su leche y sus extraordinarios quesos. Un logro que lo llena de orgullo y que es el mayor homenaje a sus antepasados, quienes confiaron en sus prodigiosas manos la noble tarea de conservar su antiquísima receta familiar.

Dirección: Sector rural de Quebrada Hondo, comuna de La Higuera, región de Coquimbo.

Contacto: +56989556655 | quesocompuesto@gmail.com | 

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Emprendedora chilena: Andrea Zavala, productora artesanal de gin

En La Junta, una apartada localidad rural enclavada en el corazón de la Patagonia, se elabora uno de los mejores gin artesanales de la región de Aysén. Y los artífices de este prodigioso destilado son Andrea Zavala y Mark Abernithie, un joven matrimonio chileno británico que hace un poco más de una década decidió dejar atrás una cómoda vida en Bélgica para comenzar de cero en uno de los rincones más bellos del sur de nuestro país.

La ginebra es famosa en todo el mundo. Su origen se remonta a la Holanda del Siglo XVII. El gin es la versión británica de este destilado y su historia está asociada a grandes figuras contemporáneas, como Wiston Churchill, Francis Scott Fitzgerald e incluso la Reina Madre, Isabel Bowes-Lyon.

Pero la historia de esta bebida con Andrea es mucho más reciente, pero no por eso menos increíble. Nacida en Valparaíso, a los tres años se radicó con sus padres en Bélgica. En la ciudad de Bruselas creció y estudió. Tiempo después formó familia con Mark, un ciudadano inglés que también había echado raíces en ese país. Ella trabajaba en el Instituto de Medicina Tropical y él se desempeñaba como ejecutivo en un importante banco internacional.

Ustedes se preguntarán qué hace en la Patagonia más profunda un matrimonio que llevaba una tranquila vida en uno de los países con mejor calidad de vida del mundo.

La respuesta es tan sorprendente como impactante. Todo comenzó en 2008, en pleno invierno europeo. Un día, al salir de su trabajo, Andrea caminó por las calles de Bruselas bajo una colosal tormenta. Los truenos sacudían la ciudad, rompiendo su habitual calma. Completamente empapada, buscó un refugio para guarecerse de la lluvia. En eso estaba cuando, de pronto, fue alcanzada por un rayo, que dio de lleno en una de sus manos y recorrió la parte superior de su cuerpo. Andrea tuvo suerte. A pesar de la gravedad del accidente, las secuelas físicas y neurológicas fueron menores. Durante el proceso de recuperación, que se extendió por casi dos años, comprendió que la vida, como dice Manu Chao, era una tómbola y que había que hacer caso a la intuición. Y su corazón le dijo que su destino estaba en su lugar de origen, pero mucho más al sur.

Llegar a La Junta fue también una decisión impulsada por la intuición. Inmersos en un entorno donde la naturaleza brota de forma desmesurada y el tiempo corre a su antojo, Andrea y su marido se preguntaron qué harían para ganarse la vida. Empezaron a tirar ideas hasta apareció una que los sedujo: fabricar gin artesanal. Pero no uno cualquiera. Uno que fuera capaz de albergar el alma de la Patagonia. Así fue cómo nació la destilería Tepaluna.

Fabricar gin no es sencillo. Es una técnica que requiere de experiencia y precisión. Sus ingredientes básicos son, además del aguardiente, el enebro, la angelica y las semillas de cilantro, lo que son sometidos a un proceso de destilación que dura aproximadamente siete horas. La ginebra de Andrea y Mark se diferencia de otras gracias a dos componentes que sólo puedes encontrar en esta zona del país: frutos de maqui y hojas de tepa.

El día que los conocí, tuve la oportunidad de participar del proceso de elaboración y también el privilegio de degustar de su producto. Aunque no soy un experto, tengo una predilección especial por este destilado. Y, la verdad, es que el gin de Andrea y Mark es realmente asombroso. Una bebida que, como ellos mismos describen, atesora el alma de los bosques patagónicos.

Si alguna vez te animas a recorrer la Patagonia, te recomiendo que agregues a tu itinerario una visita a la destilería de Andrea y Mark. Te aseguro que no te arrepentirás.

Ubicación: La Junta, comuna de Cisnes, región de Aysén.

Contacto: https://tepaluma.com/

 

Emprendedores: Manuel Guzmán, artesano en madera

En la localidad costera de Hornopirén, a 32 kilómetros de la comuna de Hualaihué, en la región de Los Lagos, vive Manuel Guzmán, un reconocido escultor local que deslumbra por su talento y destreza para labrar la madera. Un luchador de tomo y lomo, incansable, que decidió ir tras sus sueños y hoy es motivo de orgullo para su familia y toda su comunidad.

La relación de este tallador con la madera es de larga data. Gran parte de su vida la dedicó a la carpintería, principalmente en faenas de construcción. Sin embargo, hace algunos años sufrió un grave accidente lo obligó a dejar su oficio y replantear seriamente su futuro. En un escenario lúgubre y de gran incertidumbre, Manuel no tuvo más remedio (afortunadamente) que poner todas sus energías al servicio de su sensibilidad e ingenio y jugársela en lo que siempre soñó: ser un artista.

Si bien al principio debió lidiar con la incredulidad de su familia y amigos, quienes no dudaban de su talento, sino de la rentabilidad de un oficio injustamente desvalorado, Manuel se las arregló para demostrarle al resto, pero sobre todo a sí mismo, que era posible vivir de su pasión.

Y precisamente esa pasión se manifiesta en cada uno de sus tallados. La pulcritud con la que Manuel labra la madera estremece por sus finas terminaciones, que parecieran ser obra de una máquina sofisticada. Nada más lejano. Sus animales, fuentes, platos, macetas y sillas, sólo por nombrar algunos de sus trabajos, son pulidos con tal minuciosidad que es prácticamente imposible encontrar imperfecciones en su textura, siempre lisa y reluciente.

Manuel obtiene la materia prima del bosque. Lo que para algunos no es más que un palo muerto, para él es el punto de partida de un largo proceso. Después de diseñar en papel su idea, el primer paso es dar forma a la madera nada menos que con una motosierra, herramienta que domina como si fuera una extensión de su propio cuerpo. Una vez que la escultura ha adquirido su forma, la segunda etapa, tal vez la más compleja, es pulir la pieza con un galletero hasta que ésta quede completamente lisa. Dependiendo del trabajo, durante el día puede terminar una o dos piezas.

Las talentosas manos de Manuel se han ido haciendo conocidas con el paso del tiempo. A tal nivel llega su fama en la zona, que muchos se refieren a él como el “lacho de la moto”. Este apodo, vale la pena aclarar, no es porque conduzca un vehículo de esas características ni mucho menos porque sea un don Juan, sino porque cada palo que encuentra es capaz de convertirlo en una verdadera obra de arte.

Si quieres conocer a Manuel y su trabajo, debes visitar el Pasaje del Artesano, un lugar donde los artistas locales tiene el espacio para exponer su talento. Allí mismo, Macarena, la esposa de Manuel, administra un local de repostería, que es el complemento ideal para disfrutar de su enorme talento.

Dirección: Sector rural de Hornopirén, comuna Hualaihué, Región de Los Lagos

Contacto: +56 952594221

 

Emprendedores: Totoralillo Norte y sus delicias del mar

¿Sabías que, en pleno Siglo XXI, en nuestro país hay más de 30 mil hogares que no cuentan con electricidad? Son aproximadamente 100.000 personas (algo así como dos Estadios Nacional repletos) que deben ingeniárselas para sobrevivir sin un servicio básico esencial, que en gran parte del mundo es considerado un derecho humano fundamental.

Totoralillo Norte, una pequeña caleta ubicada a 60 kilómetros de la ciudad de La Serena, en la región de Coquimbo, es uno de los muchos lugares en Chile que enfrenta esa cruda realidad. Hasta hace algún tiempo, sus 400 habitantes veían con resignación cómo una parte no menor de los recursos que sacaban del océano, cuando no había suficiente demanda, se perdían debido a la imposibilidad de mantenerlos refrigerados.

Los pescadores estaban conscientes de que la única manera de cambiar las cosas era organizándose y tomar la iniciativa. Si se sentaban a esperar que la luz llegara a la caleta, la vida seguiría tal como estaba: oscura. Después de largas discusiones e intercambios de experiencias, un día nació una idea extraordinaria, tan sencilla como efectiva: instalar de forma artesanal dos piscinas de fibra de vidrio y así mantener frescos los pescados, mariscos y moluscos que cada mañana extraen de sus costas.

Tiempo atrás tuve el privilegio de compartir una tarde con dos de los precursores del proyecto, Marcelo y Henry. Junto a estos amigos de infancia, recorrí la caleta, participé de las faenas y, por supuesto, conocí el sistema de refrigeración que ellos mismos crearon con ingenio y voluntad. Fue muy emocionante escuchar sus historias, anécdotas y también sus sueños.

Hace algunos meses me enteré del fallecimiento de Marcelo. Su partida fue un duro golpe para todos los pescadores de la caleta. Sin embargo, su gran legado sigue vigente gracias a Henry, quien le prometió a su “partner” trabajar incansablemente hasta el último día de su vida para que esta pequeña localidad siga creciendo de forma sustentable.

Si por esas cosas del destino estás de paso por la región de Coquimbo, te recomiendo visitar Totoralillo, un lugar que te deslumbrará con sus hermosos paisajes y sus delicias del mar que, como bien sabemos, mantienen su frescura intacta gracias al ingenio de sus vecinos.

Ubicación: comuna de La Hiquera, Región de Coquimbo

Contacto: +56 976109836

 

Emprendedoras chilenas: Las Chulas de Pancho

Imagina estar en tu casa, tirado en tu cama o quizás frente a la TV, cuando de pronto, desde el otro lado de la reja, comienzas a sentir el emocionante sonido de una serenata, dedicada especialmente para ti. Aunque parezca una escena robada de una película mexicana, lo cierto es que se trata de un ingenioso emprendimiento creado por tres hermanas de Pichidegua, un pequeño pueblo campesino situado en el corazón de la Región de O’Higgins.

Alejandra, Jaqueline y Clara son las artistas detrás de “Las Chulas de Pancho” (ya les explicaré el origen del nombre), quienes heredaron el talento de su padre, “Don Choquero” Flores, músico autodidacta, compositor e intérprete de cuecas y tonadas ¡Todo un personaje en la comuna! Reconocido cultor de las tradiciones campesinas del Chile central, Choquero no sólo se encargó de transmitir a sus hijas su pasión por el folclor, sino también su carisma, desplante y picardía, virtudes que hacen de éste un trío único e inconfundible.

Antes de la irrupción del COVID-19, era muy común ver a las hermanas Flores correr de un lado a otro animando con su música cumpleaños, bautizos, matrimonios, misas, velorios y cuanto evento surgiera en el camino. Tan populares eran en el sector, que sus vecinos las llamaban las “piérdete una de Pichidegua”.

La pandemia, como a todo al mundo, afectó profundamente el trabajo de las hermanas Flores. Las estrictas restricciones sanitarias las obligaron a suspender todo tipo de eventos masivos. Pero, lejos de echarse a morir, el trío decidió reinventarse. Si sus seguidores no podían asistir a sus presentaciones, pues ellas irían hasta sus casas a alegrarles el día. Fue así como nació “Serenatas a domicilio”, un innovador negocio que, con el correr de los meses, ha ido popularizándose en la comuna y en otras zonas de la región.

El sistema es bien sencillo: el interesado llama y fija un día y un horario. Las cuatro rancheras que interpretan son escogidas por el cliente. Para trasladarse, las “Chulas de Pancho” utilizan una camioneta donde meten todos los instrumentos y la amplificación. El negocio ha ido tan bien que, en una misma jornada, suelen hacer tres o cuatro presentaciones.

Actualmente, “Las Chulas de Pancho” funcionan como dúo. Esto debido a que Clara, la hermana mayor, retomó la confección artesanal de vestidos y también de mascarillas personalizadas.

El día que las visité, las hermanas me invitaron a una de sus presentaciones. Después de cargar la camioneta, nos dirigimos a la casa de un joven que estaba de cumpleaños. No sólo me sorprendió el talento de las cantoras, sino también su generosidad. ¿Saben por qué? Porque en cada visita las hijas del Choquero aprovechan de promocionar los emprendimientos de algunos vecinos, como arreglos florales y tortas.

 

El profesionalismo y el talento de las hermanas me conmovieron. Cuando una de ellas me invitó a interpretar el famoso “Noa Noa” de Juan Gabriel, no pude resistirme a la tentación de cumplir uno de mis más anhelados sueños. Mi performance estuvo lejos de ser aceptable, debo reconocerlo, pero de todos modos me sentí un verdadero mariachi. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, después de terminar la presentación, Alejandra, Jaqueline y Clara me preguntaron si podían rebautizar al grupo como “Las Chulas de Pancho”. Me sentí profundamente honrado. Por supuesto que sí, les dije.

Gracias a su esfuerzo e ingenio, las hermanas Flores han ido adquiriendo notoriedad en toda la comuna, pero merecen más, todo Chile debe conocer la impresionante voz de “mis chulas”

Contacto: +56976352433

Ubicación: Las Truchas s/n, Comuna de Pichidegua, Región General Bernardo O’Higgins

 

 

 

 

 

 

 

 

Emprendedoras chilenas: Johana Burgos, artesana en porcelana fría

Lo que se hereda no se hurta, dicen por ahí. Y eso bien lo sabe Johana Burgos, una de las hijas de la gran Betty Castro, la mujer detrás del “culiaito”, ese afrodisiaco licor artesanal elaborado en base a culén y aguardiente, quien sorprendió a todo el mundo –incluyéndome- con su carisma, picardía y hospitalidad. De ella, afirma la artesana, no sólo adquirió su creatividad e ingenio, sino también su optimismo y las ganas de hacer de su talento su mayor fuente de sustento.

Johana fue mamá a los 16 años y, salvo algunos trabajos esporádicos, ha dedicado gran parte de su vida al cuidado de hijo. Aunque desde niña mostró gran habilidad para hacer manualidades, sólo hace un par de años descubrió que lo suyo era mucho más que eso. Un día –casi de casualidad- asistió a la escuela de su hijo para participar de un taller de cerámica organizado por una de las profesoras de ese establecimiento. Se trataba de una experiencia breve, de no más de una hora de duración, cuyo objetivo era compartir algunas técnicas para trabajar la porcelana en frío. Esos pocos minutos, sin embargo, fueron suficientes para que el talento de la hija de Betty Castro aflorara en toda su dimensión.

Su entusiasmo por moldear este noble material fue tan potente, que ese mismo día tomó una decisión radical, que a la postre cambió para siempre su vida: renunciar a su trabajo como secretaria para dedicar toda su energía al servicio de su creatividad.

Todo lo que ha aprendido acerca de la porcelana, dice Johana, ha sido de forma autodidacta. Si bien Youtube ha sido una valiosa herramienta para descubrir algunas técnicas de diseño, casi siempre sus trabajos son el resultado de su instinto e inagotable inspiración.

Justamente de esa combinación nació su producto más demandado: sus tazones personalizados. Se trata de piezas hechas a pedido según el gusto del cliente. Sus diseños son tan variados como ingeniosos, y van desde memorables personajes de dibujos animados hasta simbólicos retratos familiares. Lo mejor de todo, según mi opinión, es que cada creación es única e irrepetible.

A pesar del poco tiempo que lleva en este oficio, el trabajo de Johana ha vuelto muy popular, no sólo en Puerto Octay, comuna donde vive junto a su familia. Frecuentemente elabora sus productos para clientes de diferentes zonas del país, lo que da cuenta de la excelencia de su trabajo.

Johana es una artista con un talento innato, que decidió salir de una zona segura para dedicarse a lo que realmente le apasionaba. Su historia debe ser motivo de inspiración para todos aquellos que sueñan por convertir su pasión en un oficio.

Contacto: +56 9 6263 4728

Dirección: Sector Las Nieves, Puerto Octay, Región de Los Lagos.