Los mejores helados artesanales de Chile

¿Sabías que nuestro país ostenta un singular récord conocido en todo el mundo? Con un promedio anual de ocho litros por persona, Chile es el mayor consumidor de helados en todo Latinoamérica. ¿Cuánto dinero mueve por temporada? Más de 700 millones de dólares. Impresionante, ¿verdad?

No está muy claro el origen de esta refrescante preparación. Hay quienes apuntan a Italia. Otros, en cambio, ponen sus fichas en China. Lo que sí está probado, es que las primeras recetas comenzaron a incluirse en los libros de cocina a partir del Siglo XVIII. A nuestro país llegaron 100 años más tarde, provenientes de Estados Unidos e Inglaterra.

Aunque las recetas clásicas siguen siendo las preferidas, este prodigio gastronómico ha evolucionado con el paso del tiempo. Hoy por hoy, no es extraño ver en los muestrarios sabores tan peculiares como apio, palta e incluso maíz. Bueno, como dicen por ahí, sobre gustos no hay nada escrito.

Y ya que estamos en pleno verano, en esta nota quiero compartir con ustedes algunos datos para disfrutar de los helados artesanales más sabrosos de Chile.

Helados York

Helados York
Helados York

El York es un clásico de Playa Ancha, uno de los cerros más tradicionales de Valparaíso, Desde 1974 ha endulzado el paladar de varias generaciones. Además de su insuperable sabor, sus helados tienen a virtud de transportarte a la infancia, cuando disfrutar de un cono bien cargado era todo un acontecimiento.

Bernabé Galindo ha administrado este local durante varias décadas. Antiguamente, su negocio se llamaba Helados Torino, pero luego de un viaje a la gran manzana decidió rebautizarlo. Su familia se ha esforzado por mantener intacto su recetario, donde el cuidado, el cariño y el esfuerzo son sus principales ingredientes.

La humildad es su mayor secreto, confiesa don Bernabé, quien está siempre llano a mostrar a sus clientes más curiosos las instalaciones de la fábrica, que se encuentra detrás del local. Aunque pequeña, lo mejor del recorrido son los relatos de este soñador quien, con talento y cariño, ha convertido su local en uno de los rincones memorables del querido puerto.

Dirección: Levarte #781, Valparaíso

Teléfono: 32 228 1168

 La Fontanna de Amalia

La Fontanna de Amalia
La Fontanna de Amalia

Ir a Arica y no probar uno de los helados de La Fontanna es un verdadero pecado. Desde 1982, la carismática Amalia alegra y refresca a los habitantes de la ciudad fronteriza con sus singulares sabores, únicos en nuestro país. 100% naturales, estos barquillos se elaboran con ingredientes poco habituales, como canela, melocha, harina tostada e incluso malta con huevo.

Patrimonio gastronómico de la región, hace algún tiempo Gabriela Corrales, una de sus nietas, decidió llevar su inconfundible sabor a Santiago. En Gerónimo Alderete, comuna de Vitacura, instaló una heladería que mantiene al pie de la letra sus recetas. Se puede innovar, por supuesto, pero para la matriarca de clan es ley que todos sus ingredientes sean naturales, si colorantes ni preservantes.

¿Cómo es posible mantener los mismos sabores después de casi 40 años? El secreto, explica su creadora, es sencillo: la mezcla aún se hace de forma artesanal, a mano y con una paleta de madera Otro dato importante: todas las preparaciones utilizan dos ingredientes base: limón de pica y maní boliviano.

Los mejores helados son los de mango y tumbo, un fruto altiplánico alargado, muy parecido al maracuyá. Pero el favorito de los ariqueños es el de cocho, más conocido como ulpo, palabra que viene del quechua y que significa harina tostada.

La Fontanna de Amalia dispone de 30 sabores en total, cuatro de ellos sin azúcar ¿Los precios? $2500 el simple y $11.000 el pote de un litro.

Dirección: Paseo Peatonal Bolognesi 320, Arica

Gerónimo de Alderete 1611, Vitacura, Región Metropolitana

Teléfono: +569 7212 2079

Nocciola

Nocciola
Nocciola

Valdivia ha sido elegida en numerosas oportunidades como la mejor ciudad de para vivir en nuestro país. Tranquilidad, naturaleza, aire puro y hermosos paisajes son sus principales atributos. Y si a eso le agregamos los emblemáticos helados de Nocciola, la verdad es que difícilmente otro lugar pueda quitarle el cetro.

Ubicada en el centro de la ciudad, a pocas cuadras del Río Calle Calle, esta heladería seduce por sus sabores, que van desde lo más tradicional, como su clásico dulce de leche, hasta preparaciones más osadas, como el palta-naranja y el apio-piña. Por si fuera poco, para los adultos más avezados, el local dispone de barquillos con alcohol, como es el de cerveza, vodka y la tradicional cola de mono.

Si quieres probar nuevos y exóticos sabores, que pondrán a prueba tus sentidos, el Nocciola es el sitio indicado.

Dirección: Caupolicán #553, Valdivia

Menestra

Menestra
Menestra

¿Te imaginas estar frente al muestrario con más de 80 sabores para elegir y que, por si fuera poco, rotan todos los días? Menudo desafío, ¿verdad? Pues bien, en el corazón de Providencia existe un lugar así. 100% artesanales, sin colorantes y preservantes, en el Menestra la consigna es experimentar e innovar para así mantener cautivos a sus clientes. Para su dueño, los límites no existen. Cualquier ingrediente, bien trabajado, puede dar como un resultado un exquisito helado.

¿Te animas a probar un barquillo con palta o choclo? Tuve la suerte de probarlos y en ambos casos se trató de una experiencia extraña, pero agradable. Ambos están elaborados en base a agua. Son frescos, ni muy dulces ni salados, pero irresistibles.

Visitar el Menestra es la oportunidad de experimentar, jugar con los sabores y vivir un momento único.

El cono de un sabor cuesta $1.990. El de dos sabores, $2.390. También puedes comprarlo para llevar. El medio kilo cuesta $4590 y el uno, $7.990.

Dirección: República de Cuba #1421, Providencia, Región Metropolitana.

 

 

Yo recomiendo: Los helados de nieve de Vilches

Camino a la Reserva Nacional Altos de Lircay, en la comuna de San Clemente, se encuentra Vilches, un pintoresco caserío rural encajonado por los ríos Claro y Lircay. Allí, en las faldas de la Cordillera, sus habitantes conservan una tradición que se remonta a la época de la Colonia y que goza de gran popularidad en la región del Maule: los helados elaborados con nieve milenaria de Los Andes.

Único en el mundo. Así ha sido descrito este artesanal refresco en reportajes, columnas e incluso por connotados chefs internacionales, como el español Jordi Roca, quien hace algunos años visitó la zona sólo para conocer los secretos de su receta y la forma en que se prepara.

El proceso comienza en los meses más crudos del invierno, cuando los artesanos se internan en la Cordillera para extraer la nieve. Luego de acarrearla hasta las zonas más altas de la localidad, ésta es almacenada en hoyos de tierra de aproximadamente dos metros de profundidad, cavados por los mismos vecinos. Para mantenerlo refrigerado, las fosas son cubiertas con una tela y bañadas con sal de mar, que cumplen el rol de endurecer y compactar el hielo. La nieve permanece allí hasta fines de octubre, cuando es desenterrada y trasladada hasta las casas donde se realiza su preparación.

La elaboración del helado es completamente artesanal. En una cuba de madera de roble, reforzada con huinchas de lata, se hace una base de nieve. En su interior, se deposita un balde con agua de vertiente, plátano molido y azúcar. Luego de sellar el barril, el artesano hace girar un asa durante dos horas -con intervalos de cinco minutos- hasta que la mezcla cuaje.

La temporada comienza el primero de noviembre, en plena celebración del día de Todos los Santos. A primeras horas de la mañana, los artesanos trasladan el helado en los mismos barriles hasta el cementerio del pueblo, donde se vende en vasos o platos. La versatilidad del producto es tal, que puede ser combinado con harina tostada e incluso con vino tinto.

Resulta difícil describir el sabor de este tesoro gastronómico de la región del Maule. Sólo puedo decir que sentir su dulzor en el paladar es una experiencia única, que todo amante de las tradiciones culinarias debe tomarse el tiempo de probar.

Si por esas cosas del destino tienes programada una visita a la Reserva Nacional Altos de Lircay, haz un espacio en tu agenda para conocer y disfrutar de esta extraordinaria tradición de Vilches. Te aseguro que no te arrepentirás. Yo lo recomiendo.

Ubicación: localidad de Vilches, comuna de San Clemente, región del Maule

La ruta del pernil en Santiago

“Viven su vida para comer y después para dar placer”, reza el viejo y popular dicho, que resume en 1o palabras la trascendencia que tiene el chancho en nuestras vidas, al menos para quienes disfrutamos de su carne. Barato, sabroso y popular, este emblemático animal llegó a nuestro país de la mano de los conquistadores españoles a fines del siglo XV y, gracias a su extraordinaria adaptabilidad al medio, desde esos años cumple un rol clave en nuestra nutrición.

Piedra angular de la gastronomía chilena, su versatilidad es abrumadora. Existen tantas posibilidades de prepararla como cocineros dispuestos a meterle mano. No importa si es a las brasas, al jugo, al horno o a la cacerola, si es al plato o al pan, disfrutar de un buen trozo de cerdo siempre será una experiencia sublime.

Aunque me declaro un amante del chancho en todas sus versiones y formas, si debo elegir uno, el pernil a la chilena es mi favorito. Su inconfundible sabor es capaz de transportarte a una nueva dimensión. Pocas cosas saben tan bien como la fusión entra la pierna del marrano y la pasta de ají cacho de cabra, apuntalada con zanahoria, laurel, cebolla y hojas de apio.

Porque de vez en cuando vale la pena hacerse un cariñito, en este post quiero compartir algunas picadas en Santiago para disfrutar de este suculento manjar.

Chancho con Chaleco

Chancho con Chaleco
Chancho con Chaleco

Con más de un siglo de vida, este restaurante de la comuna de Maipú es un lugar donde las tradiciones se respetan y se traspasan de generación en generación. Así ocurre con su clásico pernil con papas cocidas y pebre, un plato que seduce por su aroma, textura y también por sus dimensiones. Tan apoteósico es esta preparación, que sus mismos dueños recomiendan compartirlo entre tres parroquianos.

Además del pernil, este restaurante deslumbra por sus patitas de chancho y costillar. Por si fuera poco, los fines de semana su espacio se adapta para que los clientes se animen a bailar. Claro, si es que la comida lo permite.

Dirección: Avenida Los Pajaritos 99, Maipú. Región Metropolitana.

Teléfono: +56 223231147

Rincón de los canallas

Rincón de los canallas
Rincón de los canallas

Emblema de la cocina santiaguina, el “Rincón de los Canallas” se inauguró a comienzos de los 80, en los años más oscuros de la dictadura militar. Hasta ese lugar llegaban de forma clandestina parroquianos de todas las zonas de la capital para compartir sus vivencias e historias y, con el paso del tiempo, se convirtió en un bastión de la contracultura de aquella época.

Víctor Painemal es el dueño de este verdadero museo gastronómico. A pesar de sus 80 años, todavía se encarga de timonear el restaurante. Hace las compras en el matadero, abre y atiende a sus “canallitas” hasta que el último de los comensales abandone el barco.

La especialidad de este local es el “Pernil canalla”, que incluye dos longanizas, dos porciones de papas y dos de arroz. Imposible no acompañar esta preparación sin su media naranja: el “Maremoto”, un brebaje elaborado con pipeño, aguardiente, fernet, granadina, trozos de fruta y helado.

Dirección: Tarapacá 810, Santiago Centro.

Teléfono: +56 2632 5491.

El Caramaño

El Caramaño
El Caramaño

Doble cocción: primero en un fondo con verduras y luego al horno. Así se prepara el pernil en esta tradicional picada del barrio Bellavista. El objetivo, afirman sus dueños, es que la grasa se infiltre de mejor manera, acentuando su sabor y dotando a la carne de una delgada cobertura crocante.

En el Caramaño el pernil va con dos papas cocinas y su valor es de apenas $5.000. ¿Qué tal?

Dirección: Purísima 257, Recoleta.

Teléfono: +56 2 737 7043

El Hoyo

El Hoyo
El Hoyo

Ya hemos mencionado este local de Santiago Centro en otros listados. Es que en “El Hoyo” todos sus platos seducen por su enjundia y sabor. Bien lo saben los fanáticos de pernil, cuyo peso es de casi un kilo. Además de su tamaño, este manjar sobresale por su aroma a laurel y su consistente textura. Debe ir acompañado de papas y pebre. Para los “sandgucheros”, también se sirve en marraquetas.

Dirección: San Vicente 375, Santiago Centro.

Teléfono: +56 2 689 0339.

Los Compadres

Los Compadres
Los Compadres

Cocinado a la sal y al agua, el pernil de un kilo de peso que ofrece “Los Compadres” está a la altura del resto de los locales que forman parte de este listado. Aromático y blandito, el pebre que lo acompaña te sacudirá por su poderoso sabor. Democrático y transversal, en este local el plato apenas supera los $4.000 y, por si fuera poco, incluye un bajativo, indispensable para reponerse después de tamaña comilona.

Dirección: San Ignacio 1955, Santiago Centro.

Teléfono: +56 2 447 0400.

 

Picadas: Los mejores lugares para comer un arrollado de huaso

Contundencia, vigor y enjundia. Así podría definir al mítico arrollado de huaso, un clásico de la cocina de nuestro país. Su suave textura y su irresistible sabor es el resultado de la combinación perfecta entre la carne de cerdo, tocino, ají rojo, comino, ajo, orégano y vinagre. Sublime.

De origen español, esta preparación está presente en nuestras cocinas desde la época de la colonia. Quienes lo han investigado, afirman que fue la alta sociedad de aquellos años la que la adaptó como especialidad culinaria criolla, haciendo uso de condimentos que sólo se encontraban de este lado del charco. Con el paso del tiempo, sin embargo, su popularidad fue creciendo a lo largo del país, sobre todo en las localidades rurales, hasta convertirse en lo que es hoy: un imprescindible.

No es llegar y hacer un arrollado de huaso. Su preparación exige experiencia y un paladar infalible. Más que cocineros, hablamos de artesanos, que ponen toda su sensibilidad y destreza al servicio de la buena mesa. No se trata simplemente de envolver la carne con el mismo cuero del cerdo y amarrarla con pita. Eso sería quedarse en la forma. La clave de su excelencia, como expliqué al comienzo, está en la mezcla precisa de las especias que la nutren de sabor. Y, por supuesto, en su cocción, que debe combinar fuegos altos y bajos durante las dos horas que permanece en la olla.

Ya sea tibio o caliente, en formato de sándwich o al plato, cualquier estación del año es un bueno momento para disfrutar de este manjar. Por eso, en esta nota quiero compartir con ustedes una lista con las mejores picadas en Santiago para engalanar nuestro paladar con el emblemático arrollado de huaso.

El Hoyo

El Hoyo
El Hoyo

Ya hemos hablado de este templo de la gastronomía santiaguina. Esta picada aún conserva una tradición iniciada hace más de cien años en la comuna de Estación Central. Su amable, cuidadosa y hospitalaria atención hacen de este restaurante uno de los mejores lugares para disfrutar de este plato.

En el Hoyo, el arrollado se caracteriza por su colosal tamaño y por llevar un poco más de grasa que en otros lugares. Sabroso y monumental, resulta imperdonable no engullirlo con un terremoto, pipeño o chicha dulce.

Puedes pedirlo con puré, arroz, papas cocidas, ensaladas o “a lo pobre”. Si te declinas por lo último, te sugiero ir con muchísima hambre, ya que el ingente plato te estremecerá apenas lo tengas frente a tus narices.

Dirección: San Vicente #375, Estación Central, Santiago.

San Remo

San Remo
San Remo

Gracias a su irresistible sabor y su aterciopelada textura, el arrollado de huaso de este legendario local, que abrió sus puertas en 1976, es sencillamente extraordinario.

Emilio Latorre, fan y uno de los clientes más antiguos del local, lo compró cuando estaba a punto de cerrar definitivamente. Como si se tratara de la herencia más preciada de su vida, se ha comprometido a preservar su inigualable sabor sin cambiar un ápice su receta.

El secreto de su éxito está en la técnica de su amarre y en la combinación de su aliño. El resultado: un arrollado extraordinariamente blando, que no necesita de un cuchillo para desmenuzarlo. El San Remo apuesta por un producto con poca grasa y que aprovechar del sabroso jugo que fluye dentro de la olla durante las largas horas de cocción.

Dirección: Miguel Claro #2220, Ñuñoa

La Chilenita

Si te sientes preparado para hacerlo con tus propias manos y tal vez alcanzar la fama con una nueva receta, en La Chilenita te están esperando con los brazos abiertos. Esta famosa fábrica mantiene la receta original, creada hace 70 años por su fundador, don Fernando Gutiérrez, un experto alquimista en lo que a cocina se refiere.

La promesa de La Chilenita es que te llevarás un producto 100% carne de cerdo seleccionada, de extraordinarias cualidades gastronómicas, elaborado con ingredientes y especias naturales. Si necesitas de algún consejo, no dudes en hablar con algunos de los familiares de don Fernando, quienes siempre están dispuestos a compartir los secretos de su preparación.

Dirección: Nueva Imperial #4760, Quinta Normal

Donde El Nano

Donde El Nano
Donde El Nano

La Vega Central es el recinto donde se cocina uno de los mejores arrollados de huaso del gran Santiago, ideal para quienes lo prefieren al pan. El responsable de este portento gastronómico es Don Nano, cocinero autodidacta, personaje típico del lugar que brillaba por su deslumbrante simpatía y buen humor y que, a pesar de su reciente fallecimiento, su legado sigue intacto.

“Donde El Nano” es sinónimo de calidad, economía y sabor. Y su producto estrella se prepara a la italiana. ¿Qué significa eso? Que su cocción comienza a media noche y está listo para los hambrientos matutinos. ¿A qué hora abre el local? A las 06:00 AM. ¿Qué tal?

Si alguna vez decides pasear por este mercado, hazte el tiempo para visitar el “Donde Nano”. No te vas a arrepentir. Por sólo $3.300 podrás disfrutar de un plato a la altura de un poema de Neruda o de su tocayo de Rokha. Larga a vida a Don Nano.

Dirección: Local 235, Antonio López de Bello #743, Recoleta.

 

 

Las mejores picadas para comer porotos en la capital

Versátil, contundente y enjundioso, el poroto es, fuera de toda discusión, el alimento más popular y democrático de la gastronomía chilena. Fuente de inspiración para poetas de la talla de Pezoa Véliz, Neruda y su tocayo Pablo de Rokha, su presencia en nuestras mesas se remonta a tiempos pretéritos gracias a su inconfundible aroma y su hipnótico sabor.

Sinónimo de identidad y tradición, su historia es también la historia del país. “Más chileno que los porotos”, reza la coloquial y paradigmática expresión, un dicho que da cuenta de la indisoluble ligazón que existe entre esta emblemática legumbre y nuestra identidad.

No importa si es invierno o verano, un buen plato de porotos siempre será bienvenido, ya sea a la hora del almuerzo, la cena o incluso de madrugada, como se estila en algunas zonas rurales. Da igual si están acompañados de riendas, mazamorra o mote, la experiencia de sentir su suave textura en el paladar siempre un regalo. Y aunque estés llenito, en tu estómago siempre habrá un espacio para repetir la dosis.

¿O me equivoco?

Aunque me gustan en cualquier formato, si me pides que elija mi favorito, me inclino por los granados. Pocas cosas en la vida superan la combinación perfecta entre la legumbres, maíz, albahaca y cebolla.

Dicen que las mejoras comidas son las que te transportan a los años de infancia. Y los porotos son un ticket en primera clase al pasado. Por eso, en este post quiero compartir con ustedes las mejores picadas en Santiago para disfrutar de esta republicana receta.

 El Palacio del poroto con rienda

El Palacio del poroto con rienda
El Palacio del poroto con rienda

Estación Central es la comuna donde se encuentra el que para muchos es la catedral de los porotos granados en Santiago. O el palacio, mejor dicho. Con más de medio siglo de historia, este emblemático restaurante capitalino ofrece diferentes variedades para disfrutarlos. Aunque las riendas son la guarnición más tradicional, también tienes la alternativa de acompañarlos con una longaniza, una chuleta, un bistec o incluso un costillar ahumado. Para los más hambrientos está el “Pancho Villa” que, además del embutido y pata de cerdo, lleva un huevo como medalla.

Como leí por ahí, si vas “Palacio, no olvides hacerle otro agujero al cinturón antes de entrar.

Dirección: General Amengual 494, Estación Central. Santiago

Contacto: +56 227798017

La Casona

La Casona
La Casona

Los sibaritas y estudiosos dicen que los primeros porotos con mazamorra de la temporada hay que probarlos en este restaurante ubicado en la comuna de Recoleta. Contundentes y enjundiosos, además de la fineza de la legumbre, su plato deslumbra por la combinación de sabores, donde la albahaca, muy picadita, le da un toque único. Un dato importante: en La Casona este manjar se sirve como debe ser, es decir, en una fuente de greda y acompañada de una ensalada a la chilena.

Dirección: Avenida Perú 663, comuna de Santiago.

Contacto: +56 2 24190341

El Hoyo

El Hoyo
El Hoyo

Emblema de la gastronomía popular en Santiago, El Hoyo es un reservorio de historias, anécdotas y epopeyas. Fundado en 1912, su estilo colonial y la hospitalidad de sus anfitriones, hacen que cada visita a este lugar sea una grata experiencia. Aunque es popularmente conocido por sus arrollados y perniles, sus porotos con riendas son de alto vuelo, sobre todo si los acompañas de una buena caña de pipeño.

Dirección: San Vicente 375, Santiago Centro

Contacto: +56 2689 0339

La Vega Chica, Local 68

La Vega Chica, Local 68
La Vega Chica, Local 68

Fundada en 1948, la Vega Chica es el segundo mercado más importante de la comuna de Recoleta, después de su hermana mayor, que se encuentra a menos de 100 metros de distancia. Aunque más pequeña, quienes saben del tema afirman que es en esas cocinerías donde se preparan los mejores platos de la “Chimba”. Y si hablamos de porotos con riendas, el Local 68 es el lugar indicado para disfrutarlos. Así lo afirma el reconocido chef argentino Juan Manuel Pena, quien regularmente visita esa picada los fines de semana para deleitarse con su sabor picante y profundo.

Dirección: Artesanos 721, Local 68, Recoleta.

Picadas: Dónde comer las mejores chorrillanas

Un robusto cerro de papas acompañado de carne de vacuno, cebolla y un humeante huevo frito en su cima. Supongo que saben de qué estoy hablando. Sí, de la popular chorillana, uno de los platos más emblemáticos de nuestra cocina. Irresistible, contundente y sabrosa, su mayor virtud, a mi modo de ver, es que se trata de una preparación comunitaria, pensada para compartir con amigos o familiares.

Su popularidad es tan inmensa que cada 13 de agosto se celebra su día nacional, reconocimiento que la pone a la altura de históricos como el completo, la piscola y el melón con vino, un clásico veraniego.

Su origen es difuso y existen numerosas teorías al respecto. La más antigua asegura que surgió en plena Guerra del Pacífico, cuando un soldado chileno, exhausto y hambriento después de participar en la batalla de Chorrillos, metió en un plato todos los ingredientes que encontró a mano. Otra versión dice que nació a comienzo de los 70 en un casino de Suboficiales de Carabineros de Valparaíso.

Como sea, la chorrillana es el mejor plato para revestir el estómago de una buena dosis de grasa previo a una noche de juerga o para reponerse de ese carrete al día siguiente. Imprescindible para los universitarios, son pocos los restoranes que no lo tienen dentro de su carta. Transversal y democrática, es accesible para cualquier bolsillo y se puede encontrar en prácticamente todas las ciudades del país.

Porque ya forma parte de nuestro ADN, en esta nota quiero compartir con ustedes, especialmente con quienes comen sin complejos, algunos de los lugares donde se sirven las mejores chorrillanas de Chile. Tomen nota.

J Cruz

J Cruz
J Cruz

Víctor Suárez es el dueño de este emblemático restaurante porteño. Aunque asegura haber sido el artífice de este plato, no es algo le que le quite el sueño. Lo realmente importante, afirma, es que los parroquianos disfruten de la experiencia de compartir mesas y que, a punta de lápiz, inmortalicen sus agradecimientos en cualquiera de sus muros.

Ubicado al fondo de un callejón, las chorrillanas del J Cruz es suave, aromática y contundente. Testigo de miles de historias y anécdotas, este lugar con los años se ha convertido en patrimonio cultural de Valparaíso.

Dirección: Condell 1466, Valparaíso

Contacto: 32 2596166

El Palacio de la Chorrillana

El Palacio de la Chorrillana
El Palacio de la Chorrillana

Si quieres irte a la segura, tienes que visitar este restaurante, enclavado en pleno Barrio Bellavista. “El Palacio…” te la pone difícil: tienes más de 10 variedades de chorrillanas para escoger. Todas son preparadas en el momento y desconciertan por su tamaño. Si me preguntas cuál elegir, te recomiendo la “Bellavista”, que lleva carne mechada, cebolla, salsa de queso cheddar, tocino y un leve picante. Para los menos ortodoxos está la “Santo Domingo”, que viene con pescado fresco en una salsa de ceviche.

Dirección: Pío Nono 202, Recoleta.

Contacto: +56 9 3577 7714

Victorino

Victorino
Victorino

A pocas cuadras de Bellavista, en plano barrio Lastarria, está el Victorino. Aunque el precio de sus chorrillanas es un poco más elevado que el promedio ($10.000), los platos son realmente portentosos y hay que tener aguante para llegar hasta la última papa. Este lugar también innova, al incorporar ingredientes como camarones, butifarra, reineta e incluso pulpo. Altamente recomendable.

José Victorino Lastarria 138, Santiago

Contacto: +56 22639 5263

La Casona del Cinzano Penquista

La Casona del Cinzano Penquista
La Casona del Cinzano Penquista

Como un homenaje al cláscico Cinzano de Valparíso, este lugar es ideal para los bohemios, que disfrutan de una buena comilona con música en vivo. Este lugar es como un 18 de septiembre interminable. Pebre y sopaipillas acompañan cualquier pedido. Y su plato estrella, cómo no, es su chorrillana, que mantiene su estilo tradicional, con los ingredientes clásicos que la convirtieron en un clásico de nuestra cocina.

Dirección: Castellón 881, Concepción.

Contacto: 41 2 318 1687

Bares para disfrutar del “cola de mono” los 365 días del año

Infaltable durante las fiestas de fin de año, el “cola de mono” es toda una institución en nuestro país. Acompañado de un buen trozo de pan de pascua, esta aromática y dulce bebida es sinónimo de paz, fraternidad y alegría.

Aunque a ciencia cierta es imposible determinar con exactitud su origen, los estudiosos en la materia apuntan al círculo de confianza de quien fuera Presidente de Chile a comienzos del Siglo XX: Pedro Montt. El mito dice que, en una oportunidad, su Excelencia se encontraba en casa de la señora Filomena Cortés celebrando una fiesta junto a un grupo de amigos. La noche había sido intensa, regada, republicana y nadie, a excepción del mandatario, quería que terminara. Por eso, cuando Montt decidió de que ya era hora de regresar a sus aposentos, los distinguidos contertulios, como medida desesperada, escondieron su revolver colt y lo convencieron para que se quedara un rato más.

Como ya no había con qué brindar, alguien tuvo la brillante idea de meter el poco aguardiente que quedaba en un jarrón con contenía café, leche y azúcar. Contra todo pronóstico, la combinación fue un verdadero milagro etílico. Desde entonces, este brebaje se convirtió en un símbolo de nuestro país, la demostración más contundente de que la unión hace la fuerza. Salud por eso.

Aunque sencilla, preparar esta receta exige precisión y buen gusto. El primer paso es poner a fuego lento leche, cardamomo, canela, clavo de olor, nuez moscada, café y algo de azúcar. Una vez hervida, el elixir debe enfriarse antes de antes de agregar vainilla y su ingrediente esencial: el aguardiente.

¿Por qué esta bebida se consume durante las fiestas de fin de año? También es un misterio que probablemente nunca será resuelto. Lo que sí está claro es que en toda familia siempre hay al menos una persona que conoce la receta y que, a la hora de celebrar, siempre llega a la celebración premunida de varias botellas bajo el brazo.

Si bien con el paso de los años este tradicional licor ha cedido terreno frente a otras bebidas, todavía hay algunos bares y restaurantes que tienen el “cola de mono” en su carta, disponible para disfrutarlo los 365 días del año. Aquí, el listado.

Confitería Torres

Cafetería Torres
Cafetería Torres

Este tradicional restaurante, fundado en 1979, es un verdadero museo gastronómico. Situado en plena Alameda, y a pocos metros del Palacio de La Moneda, hay quienes afirman que precisamente en este lugar se dio origen a la bebida. Según cuenta la historia, uno de sus garzones preparaba a hurtadillas este licor, que distribuía clandestinamente en botellas de “Anís del Mono”, marca en cuya etiqueta aparecía un primate de cola larga.

Dirección: Alameda 1570, Santiago, Santiago Chile

Teléfono: + 56 226880751

Bar La Providencia

Bar La Providencia
Bar La Providencia

Que haya sido inaugurado en 2019, no quiere decir que su carta prescinda de preparaciones tradicionales. El aromático “cola de mono” que allí sirven es la mejor prueba de ello. Ubicado en uno de los sectores más tradicionales de Providencia, la receta de esta bebida es bien casera, aunque le han incorporado algunos toques para darle un aire más refrescante. Además del aguardiente, la preparación incluye leche de almendras, una pequeña cuota de vodka, goma y licor de café. Quizás los puristas arisquen la nariz antes de probarlo, pero una vez que el licor recorre la garganta todo ese escepticismo se esfuma de golpe. Una grata sorpresa.

Dirección: Avenida Francisco Bilbao 944, Providencia.

Teléfono: +56 9 76997934

Bar Nacional

Bar Nacional
Bar Nacional

Seis décadas de tradición tiene el Nacional, uno de los bares con más historia del centro de Santiago. Si bien este lugar cuenta con cuatro sucursales, para dar con su “cola de mono” hay que visitar con el local de calle Bandera.

¿Su sello? El toque dulce, que contiene el intenso saber del aguardiente. El Nacional lo ofrece en dos modalidades: en un vaso “wishkero” para los valientes; y en un “barrilito”, una medida un poco más pequeña, parecida a la del pisco sour, pero igualmente chispeante.

Los asiduos a Nacional suelen el pedir el “cola de mono” como aperitivo, acompañado nada menos que de una empanada de pino. Y aunque a buenas y a primeras pueda resultar desconcertarte, al combinar los sabores descubrirás que ambos productos conviven en perfecta armonía.

Dirección: Bandera 317, Santiago, Región Metropolitana.

Teléfono: +56 226953368

Bar Catedral

Bar Catedral
Bar Catedral

Aunque su historia es reciente, el Catedral aparece en cualquier listado de bares en Santiago que debes visitar al menos una vez al año. Frecuentado por artistas y figuras públicas, su onda es incuestionable. Tampoco lo es su “cola de mono”, que se ofrece en “copa” a $2.500 o en “jarra”, cuyo precio es de $8.000.

Que sea un lugar de moda en ningún caso quiere decir que sus recetas carezcan de historia. Sin ir más lejos, la receta de la “cola de mono” del Catedral es centenaria y proviene de la región del Maule. Leche entera y aguardiente de Chillán, combinada con un molido de café molido, clavo de olor, canela y vainilla, dan como resultado un producto cremoso y suave, ideal para beber en frío.

Dirección: José Miguel de La Barra 407, Santiago.

Teléfono: +56 226643048

 

Las 5 mejores picadas para comer pastel de choclo

Sé que estarán de acuerdo conmigo: el verano no sería lo mismo sin la presencia del que es, sin lugar a dudas, su plato estrella: el inigualable pastel choclo. Favorito de chicos y grandes, esta joya gastronómica es patrimonio vivo de nuestra identidad, una preparación que se encuentra enquistada en el imaginario colectivo y que no conoce de fronteras.

Si bien no existe claridad sobre su origen, lo cierto es que este plato adorna las mesas de gran parte de los países de Sudamérica. Por lo general, se prepara en hornos de barro y sirve en un librillo de greda, que mantiene su temperatura ideal desde el primer y hasta el último bocado.

Aunque las técnicas para prepararlo abundan, existen ciertas reglas que son inquebrantables. Tome nota: la combinación de sabores debe ser tan precisa, que el dulce y el salado tienen que convivir en armonía. El huevo duro es fundamental. El pino debe ser jugoso y contenido por un compacto puré de maíz. Y lo más importante: la primera capa debe estar perfectamente dorada y ser crujiente, como el mejor de los caramelos.

Pocas cosas superan el placer de probar este emblemático plato. Por eso, en este post quiero compartir con ustedes un listado con las mejores picadas cerca de Santiago para disfrutarlo.

El Tata, Santiago Centro

El Tata, Santiago Centro
El Tata, Santiago Centro

Si andas por el barrio Franklin y buscas sentirte como en tu propia casa, no visitar “El Tata”, una de las cocinerías más tradicionales del ex matadero, es un despropósito mayúsculo. Este lugar no sólo es famoso por el carisma de su dueño, quien se encarga personalmente de la atención, sino también porque su receta se ha mantenido intacta por más de 30 años.

Inspirado en los sabios consejos de su madre, llevar un trozo de su pastel a tu boca es una experiencia mágica, un coqueteo sublime con tu paladar. Contundencia y dulzor son las claves de esta preparación, que ha sido destacada por los chefs más connotados de nuestro país.

Dirección: San Francisco #2217, Santiago

Teléfono:225562133

No me Olvides, Olmué

No me Olvides, Olmué
No me Olvides, Olmué

Si el apetito se apodera de ti y quieres disfrutar de una contundente porción de este manjar, en el sector de Quebrada Alvarado se encuentra el lugar ideal para poner fin a tu antojo. El pastel de choclo del restaurante “No me Olvides”, a esta altura un clásico de la comuna de Olmué, es, sin exagerar, una religión. Tan alto es su nivel de devoción, que sus fieles comensales no se hacen problema en hacer fila para esperar una mesa, especialmente los fines de semana.

Lo que hace diferente al pastel de choclo del “No me Olvides” de otros locales es la justa proporción de sus ingredientes: choclo muy molido, cebolla reducida y pino cargado al jugo.

Contundencia, sabor inconfundible y, por supuesto, una primera capa crujiente y dorada, son sus tres mandamientos. Porque, como dicen por ahí, probar el pastel de choclo en este local es casi un acto de fe.

Dirección: F- 684, Olmué, comuna de Valparaíso

Teléfono: (33) 2441781

La Picá de la Carmencita

La Picá de la Carmencita
La Picá de la Carmencita

Con más de 55 años de historia, visitar la “Picá de la Carmencita” es una invitación a disfrutar lo mejor del campo en el corazón de la capital. La dedicación con la que se elabora cada plato es encomiable. La preparación comienza a primeras horas de la mañana con la molienda del choclo, proceso que se mantiene durante todo el día.

El secreto de la preparación, además del cariño, es la mezcla de la cebolla picada en finos cortes y la albahaca ¿El resultado? Un plato excepcional, con un aroma inconfundible. Un tesoro gastronómico escondido en el tradicional Mercado Tirso de Molina.

Dirección: Avenida Santa María # 409, Recoleta

Teléfono:  +5698791231

Huevos de Oro

Huevos de Oro
Huevos de Oro

Con sabor a cordillera y olorcito a leña, en el “Huevos de Oro” probarás el único pastel de choclo elaborado con la técnica ancestral del Cajón del Maipo. El secreto, revela su dueño, está en su cocción: allí es ley el uso del horno de barro. La importancia de ese mandato es tan poderosa, que la disposición de los hornos está pensada estratégicamente para que el comensal pueda observar –e incluso supervisar- esta última parte del proceso. La idea es que el cliente se sienta como en casa.

Dirección: Comercio 18357, San José de Maipo

Teléfono: +56982012316

Secretos de la Anita, Pomaire

Secretos de la Anita, Pomaire
Secretos de la Anita, Pomaire

Una buena noticia para los veganos. Aunque para los puristas la carne es un ingrediente indispensable en su preparación, la carismática y conocida Anita, emblema de esta tradicional localidad, decidió romper las reglas para complacer a quienes, por opción u obligación, no consumen este tipo de proteínas.

A falta de pollo o carne, bienvenida es la crema pastelera, elaborada con elegancia y suavidad, que combina a la perfección con el “pino vegetariano”, hecho de cebolla, champiñones y berenjenas.

Aunque más liviano que la versión original, es la alternativa perfecta para mantener el exquisito sabor que caracteriza este plato.

Dirección: San Antonio #213, Esquina Manuel Rodríguez, Pomaire

Teléfono: +56968196756

 

Yo Recomiendo: La Casa de Don Pedro

Si hablamos de Contulmo, la hermosa comuna costera situada casi en el límite de las regiones de Biobío y la Araucanía, es imposible obviar la historia de Pedro Briceño y Rosa Martínez, los dueños de una de las picadas más enjundiosas de esta zona del sur de Chile: “La Casa de don Pedro”.

Oriundos de Concepción, hace 13 años Pedro y Rosa decidieron dejar atrás sus vidas en esa ciudad para construir un futuro lejos del mundanal ruido de la capital regional. Y el lugar elegido fue el Lleu Lleu, uno de los lagos más prístinos de Sudamérica. Con más ganas que recursos, esta pareja poco a poco ha ido construyendo un centro turístico a orillas de ese lago, que cuenta con una zona de camping, cabañas y un pequeño restaurante, cuya especialidad es la carne de gallo.

Sí, carne de gallo.

Quienes han tenido el privilegio de degustar sus preparaciones, no sólo coinciden en el talento culinario de la pareja, sino también en sus propiedades afrodisiacas y fertilizantes. Rosa cuenta que muchos de los clientes que veranean en la zona y que han pasado por su cocina, al regresar al año lo hacen con un niño o niña bajo el brazo.

¿Será verdad?

Donde no hay dudas es en la calidad de sus platos. Aunque los estofados y las cazuelas ocupan un lugar importante dentro de su menú, la que se lleva todos los aplausos es la clásica empanda de gallo. Vigorosa y contundente, la combinación de sabores es un verdadero festín en tu paladar. Para qué hablar de su masa. Gruesa y crujiente, tal como me gusta.

Visitar “La Casa de Pedro”, explican sus propietarios, es una experiencia que va mucho más allá de lo gastronómico. Allí, los comensales tienen la posibilidad de pasar la tarde contemplando la belleza escénica del Lleu Lleu o recorriendo los senderos que hay en sus alrededores. No importa cuánto consuman. La idea es que el cliente alimente el cuerpo, pero también su alma.

Aunque no es necesario reservar previamente una visita, los anfitriones recomiendan, sobre todo durante los meses de verano, ponerse en contacto ellos un par de días antes y así prodigarles la atención que merecen.

Si por esas casualidades de la vida usted anda por Contulmo, hágase el tiempo de conocer “La Casa de Pedro”. Le prometo que no se va a arrepentir.

Dirección: Lago Lleu Lleu, Contulmo, Región del Biobío.

Contacto: +56 974464577

Yo Recomiendo: La Chicha Criolla de Don José Toro

En el corazón de la comuna de San Felipe, específicamente en el sector del Almendral, se elabora la mejor chicha artesanal de Chile. Y el responsable de ese prodigio es José Toro, quien de su padre heredó una receta con más de siete décadas de historia.

Decir que su producto es el mejor del país no es una apología antojadiza. Hay datos concretos que respaldan dicha afirmación. Y éste es el más contundente: por ocho años consecutivos, su chicha ha sido seleccionada para hacer el brindis con el que el Presidente de la República da el vamos a la tradicional Parada Militar, cada 19 de septiembre.

Como suele ocurrir con las grandes historias, el elixir de don José saltó a la fama de pura casualidad. Un día, mientras inventariaba su producción con miras a las fiestas patrias, una comitiva del Club de Rodeo Gil Letelier, entidad encargada de elegir el brebaje para el día de las “Glorias del Ejército”, se apareció de sorpresa en el restaurante de la familia Toro.

Después de visitar a un candidato cuya bebida, dicho sea de paso, no reunía los pergaminos suficientes, pararon a almorzar antes de regresar a Santiago. Mientras miraban la carta, uno de los comensales pidió una caña de chicha para acompañar su plato. Bastaron apenas un par de sorbos para que convencer a todo el grupo de que la suya era la elegida.

Desde entonces, la Chicha Criolla de Don José es el símbolo y motivo de orgullo de todo El Almendral.

Don José asegura no conocer a ninguna autoridad política ni militar. Sólo sabe que, a medida que el calendario avanza hacia a septiembre, debe concentrar todo su talento para elaborar su mejor bebida y así seducir a la republicana comitiva. Una tarea para nada fácil, si consideramos que en este “concurso” participan decenas de productores de diferentes zonas del país.

El local de la familia Toro es pequeño y acogedor. Los diplomas que certifican la oficialidad de su bebida ocupan un lugar protagónico al interior del recinto y están disponibles al público. ¿Qué podemos decir de su carta? Que es sencilla, pero 100% republicana.

Las empanadas de pino, charqui a la chilena y arrollado con pan amasado, son la especialidad de la casa. Cada preparación, por supuesto, debe ir acompañada siempre de una dulce caña de chicha.

Aunque ya es toda una celebridad en San Felipe, Don José siempre ha mantenido la humildad y prudencia. Cuando le preguntan cuál es el secreto de su éxito, el productor no tiene problemas en revelar su fórmula: “49% es jugo de uva cocido y fermentado. El porcentaje restante es amor, cariño y, por supuesto, la técnica que aprendí de mi padre”.

Ubicación: Sector El Almendral, San Felipe, Región de Valparaíso

Contacto: +56985482708